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La fe, ¿un refugio posible para las personas LGBTIQ+?

¿Es irreconciliable la fe con ser trolo/a/e? ¿Hay puntos de encuentro entre la espiritualidad y la diversidad sexual? ¿Cómo se vive la práctica religiosa siendo marika, torta, travesti o trans, en el marco de una iglesia adventista, católica o evangélica? Este sábado a las 16 tiene su reunión abierta en Santa Fe el grupo Centu, un espacio LGBTIQ+ habitado por diferentes confesiones religiosas. Tiene como horizonte construir algunas respuestas a esas preguntas a partir del acompañamiento, la reflexión y el tender puentes desde el encuentro y hacia la comunidad.
Victoria Stéfano
Titi Nicola | CC-BY-SA-4.0

Centu Litoral es una comunidad compuesta por laicos LGBTIQ+, practicantes de la fe, de distintas vertientes religiosas y abierta a todos los credos, sin vinculación institucional con ninguna iglesia. Este sábado se encuentran en la ciudad de Santa Fe a las 16, en el Centro de Espiritualidad Santa María (San Jerónimo 1621).

El grupo nació inicialmente dentro de la Iglesia católica, en un colegio de San Isidro en la provincia de Buenos Aires, pero se extendió a varios puntos del país durante la pandemia de Covid-19, y fue abrazando diversas realidades, tanto sexuales como espirituales.

Hoy hay miembros adventistas y también evangelistas, aunque en mayor proporción hay católicos, así como participantes gays, lesbianas y también trans de varias latitudes del país.

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La Iglesia y la comunidad

"La historia que tenemos como comunidad LGBTIQ+ con la Iglesia (sin importar el credo) es muy particular e intrigante. Somos muchos los que tenemos un camino de vida marcado por experiencias de fe muy grandes y que encontramos en la Iglesia un refugio, un espacio sano y donde armar vínculos muy hermosos" relata en diálogo con Periódicas Joaco Pochul, coordinador local de Centu.

Aunque no relativiza la actitud con la que la Iglesia ha abordado históricamente las realidades de la diversidad sexual, remarca el modo en que algunos espacios han sabido albergar y acompañar a las diversidades desde la fraternidad. "Hay aristas de cómo la Iglesia nos ha tratado, históricamente mal y desde el rechazo, pero con matices de comunidades que han sabido abrazar el mensaje de Jesús de una manera integral y no marginándonos por nuestra sexualidad, acompañando y dando un mensaje de amor".

¿Una Iglesia para todes?

Desde los inicios de Centu el acompañamiento de la Iglesia católica ha sido un empuje de mucha motivación para quienes llevan adelante la red a nivel nacional. "De manera muy estrecha nos acompaña el Padre Hugo, quien está desde los orígenes con el primer 'grupo de vida', y que viene caminando con Centu desde entonces" relata Joaco.

Los 'grupos de vida' son espacios de acompañamiento más pequeños y federales, donde el cuidado es la regla. Se comparte cotidianamente, por fuera de las reuniones presenciales, mediante encuentros quincenales.

El coordinador remarca también que "se han sumado bancando otros curas pero desde un rol más externo, dando algunos talleres o con un trabajo más silencioso" entendiendo que aún hay asperezas que limar en cuanto a las realidades de la diversidad sexual dentro de la Iglesia católica.

En este sentido, la figura del Papa Francisco, como máximo rector de la institución no pasa desapercibida. En distintos momentos las declaraciones del pontífice han removido el polvo de vetustas posiciones de la estructura eclesiástica acerca de, por ejemplo, bendecir las uniones entre personas del mismo sexo, o en torno a las personas trans, asegurando que tienen un lugar en la Iglesia y que deben ser respetadas, remarcando su acceso a sacramentos como el bautismo y el padrinazgo.

Y aunque, contradictoriamente, también ha sostenido declaraciones en torno a la "ideología de género" y las intervenciones de reafirmación de género en personas trans, a grandes rasgos ha abierto una puerta inesperada a la población LGBTIQ+ en el seno de la Iglesia. Hubo gestos atrevidos y concretos en el marco de la curia, como recibir a una comunidad de mujeres trans que fueron asistidas por la Iglesia durante la pandemia, en un almuerzo especial en el marco de la Jornada Mundial de los Pobres en noviembre de 2023.

En la experiencia de Centu, particularmente en el último Jueves Santo, la Comunidad en Buenos Aires fue invitada por el arzobispo y cardenal primado de la Argentina, Jorge Ignacio García Cuerva a una adoración eucarística en la Catedral. Y en Córdoba algunas de las reuniones de la comunidad allí son acompañadas por el cardenal Ángel Sixto Rossi.

"La presencia de ellos es re importante porque dan señales desde adentro de cómo la Iglesia ha venido cambiando el discurso y la forma de acompañarnos" declara el coordinador.

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El nombre

Autora: Priscila Pereyra
Autora: Priscila Pereyra

La re-lectura de los textos bíblicos a la luz de los feminismos permite también abrazar nuevas miradas acerca de los escritos fundacionales del dogma cristiano. Así han proliferado alrededor del mundo centros de estudio teológicos feministas y con perspectiva de diversidad sexual.

Una de esas re-lecturas es la que le da nombre a Centu, particularmente la del relato bíblico que aparece en el capítulo 8 de San Mateo en sus versículos 5 al 13, donde un Centurión, es decir, un soldado romano de alta jerarquía, se acerca a Jesús en Capernaúm y le implora que sane a su siervo más amado que se encuentra en su casa atormentado de dolor.

Frente a esto, Jesucristo se ofrece a ir a sanarlo, pero el Centurión responde: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarlo".

Del texto se desprende, en esta reinterpretación, que el vínculo de amor entre el Centurión y su siervo que no es simplemente una relación fraterna, y el relato culmina con que efectivamente el siervo sana, por la fe del Centurión.

Acompañar, reflexionar y ser puente

Sobre los encuentros, Pochul indica que "los pilares de acompañar, reflexionar y ser puente son el centro de casi todas las actividades".

El coordinador señala que el punto de inflexión fue la emergencia sanitaria, donde "proliferaron los encuentros virtuales y así fue como la propuesta fue llegando a pibes y pibas de otras ciudades".

Actualmente la comunidad Centu se encuentra en constante expansión. Hay grupos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano, Córdoba, Mendoza, San Juan, Bariloche, Paraná y la que se consolida también aquí en Santa Fe.

"La transición de lo virtual a lo presencial lo venimos bancando a pulmón, tocando puertas para poder juntarnos, buscando hacernos conocidos y que la propuesta vaya resonando".

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Una vida diversa, en la Iglesia

Joaco nació y creció en Mendoza, en el seno de una familia católica. Si bien sus padres no eran practicantes, la que sí era devota era su abuela. A los 10 años tomó la comunión, que es la primera vez que se participa del sacramento eucarístico (el cuerpo y la sangre de Jesús) según el dogma católico.

Después de eso se suma a los Exploradores donde participó toda su juventud, escalando en espacios de decisión y guiando a otros jóvenes. Durante todo este tiempo su sexualidad estuvo "como en un rincón" relata.

Con el tiempo, la adultez comenzó a demandarle otros tiempos, lo que implicaba pasar mucho menos dedicándose a la Iglesia. Y fallece su padre. Esa inflexión y la distancia lo llevaron a asumir su sexualidad, pero fue un tránsito que sintió solitario. No conocía otras experiencias y las que conocía tenían que ver con lo que todos ya conocemos: si sos LGBTIQ+, la iglesia no es tu lugar.

Sabiendo que no quería alejarse de la fe, surge la pregunta de cómo reconciliar su sexualidad, recientemente asumida y su pertenencia a la Iglesia.

Así se encuentra en Instagram con información sobre Centu, se contactó y comenzó a participar de los talleres virtuales durante la crisis sanitaria en 2021.

Desde la magia de ser un incógnito, se encuentra con un sacerdote hablando abiertamente sobre personas LGBTIQ+ durante un taller y se da cuenta de que es lo que había estado buscando. Comenzó  a participar para finalmente ingresar a Centu. Primero en Mendoza y luego de mudarse, en Santa Fe.

En pocas palabras Centu le permitió volver a vivir la fe desde la pertenencia y lo comunitario. "Como dice Jesús, 'donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estaré yo'. La comunidad en la que yo estaba en algún momento dejó de darme respuestas y, aunque yo acompañaba, dejé de sentirme acompañado. Esto es volver a compartir la fe".

Una promesa

Ana María C. es santafesina y dice que su relación con la Iglesia siempre ha sido desde la elección. "A mí no me obligaron, al menos yo no lo sentí así, y toda mi participación en la Iglesia siempre fue desde lo amoroso, pero a esto lo descubrí por Centu. Sino no me hubiera dado cuenta".

"Me encontré con una comunidad dentro de la Iglesia que no juzgó y que supo escuchar sin interponer ningún tipo de culpabilidad" relata. "Sin corregir, normalizar, cambiar, en ese sentido puedo estar agradecida. Me aferré a aquellas voces que a mí me ayudaban a sentirme mejor y fui identificando aquellas que no, porque aunque una no quiera, están", señala.

En la búsqueda de responder qué relación había entre la fe y la sexualidad, buscando vincularlas de una forma sana, conoció la propuesta de Centu a través de un amigo.

"Lo cierto es que en Santa Fe no hay espacios que abiertamente trabajen este tema, y en los grupos parroquiales solemos encontrar lo mismo que en todas las iglesias: Legiones de María, Los Exploradores, el Grupo de Oración. Pero no hay una propuesta dentro de la Iglesia donde pensar o relacionar estos dos temas desde la propia historia de una. Entonces me interesó mucho".

Se conectó a un taller virtual, sin entender muy bien qué estaba haciendo. Pero el resultado fue encontrarse con personas que la ayudaron a crecer y entender más cosas. "Para mí Centu tiene una promesa en su mensaje, que es que es posible un contacto entre la fe y la sexualidad. Y que hay mucho por dialogar con distintas confesiones religiosas".

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Del seminario a Centu

Lautaro viene de una familia tradicionalmente católica, con un tío sacerdote, y donde la fe es una cuestión preponderante. En su adolescencia empezó a participar activamente en la Iglesia desde la decisión. "Es como el aire que respiro" sostiene, aunque también reconoce las contradicciones y conflictos que eso supone para las personas LGBTIQ+ como él. "He recibido mucho más el bien que espaldas y puertas cerradas, e incluso eso es parte de nuestra misma humanidad" dice.

A lo largo de su trayectoria en la Iglesia siempre fue muy honesto respecto de quién era y su orientación sexual. Allí recibió algunos "consejos e indicaciones" de algo que se asemeja a las nociones detrás de las llamadas "terapias de conversión". Tenía que hacer una serie de cosas hasta que "reafirmara mi masculinidad. Lo que gracias a Dios nunca pasó" dice entre risas.

Luego de la adolescencia entró al Seminario para formarse como sacerdote. Allí su identidad "empezó a golpearme muy fuerte y ya no hubo manera de callarlo". Gracias al acompañamiento y la terapia entendió que tenía que tomar una desición. Tomó distancia del Seminario y empezó a hablarlo con su familia y amigos. A través de un amigo, que a su vez seguía a un influencer de X, se enteró de Centu en 2020. Junto con su amigo se sumaron a uno de los talleres virtuales y a partir de ahí ya no se fueron.

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Encuentro para creyentes LGBTIQ+ de todos los credos

Hoy, Joaco, Ana María C. y Lautaro impulsan la comunidad Centu en Santa Fe. En la ciudad el encuentro es este sábado 8 de junio, a las 16 en el Centro de Espiritualidad Santa María (San Jerónimo 1621).

La actividad es sin incripción previa y abierta a todas las personas LGBTIQ+ de todas las confesiones religiosas. Para participar pueden comunicarse al 2616114504