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“Las mujeres sindicalistas queremos disputar el poder”

La diputada Patricia Mounier analiza el lugar de las mujeres en los sindicatos y cómo conjuga su histórica militancia como docente y gremialista con su rol legislativo. Tareas de cuidado, paridad y cupo trans son algunos de los horizontes hacia los que apunta.

Foto: Prensa Patricia Mounier

Patricia Mounier es docente de los niveles superior y secundario. Comenzó su carrera sindical a finales de la década del 80, en el norte santafesino, cuando fue elegida delegada gremial del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP). Nunca abandonó ese espacio de militancia en el que lleva más de 30 años y actualmente forma parte de la dirigencia nacional. A esto se suma que desde diciembre del año pasado asumió como diputada nacional por Santa Fe en lugar de Alejandra Rodenas (electa como vicegobernadora). “En el Congreso somos nueve diputados que venimos de la extracción sindical, cuatro mujeres y cinco hombres, la verdad que es un espacio importante porque tenemos los mismos objetivos”, explica Mounier.

Inspirada en la conjunción de sus roles este año presentó un proyecto que se encuentra en comisiones: invitar a los sindicatos y gremios a adherir a la Ley Micaela, que establece la capacitación de dirigentes en temáticas de igualdad de género.

“Creí que era una buena forma de conjugar el trabajo de los sindicatos con la perspectiva de género. El proyecto no tiene carácter obligatorio porque para eso tendría que modificarse la Ley de Asociaciones Sindicales. De todas maneras me parece interesante que sea una decisión política expresa la de participar”, explica la diputada. Agrega que realizando la investigación para el proyecto encontró muchos gremios que ya venían trabajando en políticas de género y otros que “están en cero”, pero apuesta al cambio cultural. “Independientemente de que salga o no, el tema está instalado”. Consultada sobre la aplicación, Mounier afirma que “al contrario de las capacitaciones al Poder Ejecutivo, donde se tomaban clases por ejemplo con Dora Barrancos o Elizabet Gómez Alcorta, mi deseo es que en los gremios no pasen sólo por especialistas sino que se transformen en espacios de debate. Veo en muchos dirigentes gremiales varones que creen que con decir ´buenas tardes a todos, todas y todes´ ya el tema está resuelto. Pero las conductas violentas no son solamente los gritos y malos tratos, el no permitirnos acceder a cargos de importancia, también es una actitud violenta”, define la diputada.

A su vez, relata que “a las mujeres sindicalistas nos acusan de replicar conductas patriarcales. Y nosotros tenemos una deuda muy grande también con la diversidad. Hay que hacer un relevamiento de cómo están ocupados los cargos, si están todos representados. Se están conformando espacios, como la Intersindical de la Diversidad, pero hay mucho conservadurismo en algunos sindicatos. Algunos compañeros acompañan, sea por convicción o por compromiso, pero está bueno que lo hagan igual, que el tema esté en las agendas de actividades”.

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Ocupar espacios

La impronta de Patricia Mounier es cambiar los espacios de militancia desde adentro. “A las dirigentes sindicales nos acusan de bancar el patriarcado sindical. Por ejemplo, para los paros de mujeres del 8 de marzo nos cuestionaban que por qué Moyano no convocaba. Pero lo que yo sostengo es que, más allá de lo que haga Moyano, convoquemos a nuestras compañeras. Aún recuerdo la marcha que realizamos por la peatonal, en la cual las trabajadoras nos saludaban desde su negocio porque ni a la puerta podían salir. Para mí la salida es esa, seguir sumando compañeras a nuestros espacios”, recalca.

“30 años atrás no hablábamos del rol de las mujeres en el sindicalismo, estaba aceptado que era un espacio más propio de los varones. Más allá de que en mi gremio más del 80 por ciento somos mujeres, muchas veces los espacios de decisión están ocupados por hombres”. Mounier destaca el rol del movimiento de mujeres y la “ola verde” en el cambio social por el cual los sindicatos comenzaron a incorporar otros reclamos. No sólo les preocupa la paridad dentro de los sindicatos sino también las tareas que desempeñan las mujeres. “De las conducciones nacionales de los gremios, el 20 por ciento está ocupado por mujeres, y de ese porcentaje el 75 por ciento en sectores feminizados: la secretaría de acción social (siempre digo que parece que tenemos un encanto particular para entregar bolsones y canastas), las secretarías de actas, de turismo, o directamente áreas de la mujer, al estilo ‘acá te damos tu lugar, ocupate de eso y no jodas’”.

La diputada analiza que finalmente los varones toman las decisiones importantes. “Nosotras lo que estamos planteando es llenar esos lugares, participar de la mesa chica, disputar el poder. Para eso hay que plantarse frente a los machos sindicales y decirles acá estamos nosotras”.

Según Mounier, algunos gremios han avanzado mucho con las capacitaciones y el trabajo con perspectiva de género y otros ni siquiera han arrancado. “El tema es que para trabajar en estas cuestiones dentro del gremio primero hay que convencer al varón, que es el secretario general. Nosotras tenemos sí o sí que construir con los varones”. Además, sostiene que hay muchos prejuicios instalados: “que los varones que llegaron a un espacio de poder es porque tuvieron militancia, en cambio, las mujeres llegamos porque nos acostamos con alguien, porque somos parientes de alguien, o estamos acomodadas. Tenemos que estar permanentemente demostrando lo que sabemos, nuestros méritos, en cambio a los varones se les dice ‘el viejo dirigente’, y como empezó hace años ya acreditó sus habilidades gremiales. Parece que una mujer que tiene un vozarrón y toca el bombo en una marcha es mucho mejor militante y dirigente gremial que una mujer a la que le gusta ponerse tacos. Hay algunos perfiles que se masculinizan para hacerles entender a los compañeros que somos iguales”.

Además de su propuesta como diputada en torno a que los dirigentes sindicales se capaciten en cuestiones de género, Mounier sostiene que es fundamental trabajar una agenda feminista. “Cuando hacemos el listado de reclamos generales, ahí tienen que estar los que tienen que ver con los derechos de las trabajadoras, como licencia por violencia, igualdad salarial y condiciones de trabajo”.

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La docencia y la pandemia

La diputada nacional analizó también la situación actual que atraviesa la docencia en el contexto de la pandemia, considerando que fue una de las poblaciones más afectadas por el paso a la virtualidad de sus tareas. “El día que empezó el aislamiento tuvimos un freno en seco y sin capacitación previa, sin insumos tecnológicos, sin conectividad ni preparación de la situación, tuvimos que trasladar la escuela al hogar, los docentes y los alumnos”. Consideró que las condiciones laborales se vieron perjudicadas, sobre todo en hogares donde hay hijes y una sola computadora para hacer la tarea y para trabajar. “Algunos docentes terminan trabajando a las 11 de la noche. Entonces, se duplicó la carga horaria, porque no todo el mundo se puede conectar en los 40 minutos de la clase”.

Asimismo, sobre la problemática que atraviesan algunos sectores del alumnado de acuerdo a sus distintas realidades socio-económicas, sostuvo que “la gran preocupación que tenemos en los ámbitos gremiales, docentes y que vamos a trabajar desde la Legislatura es cómo recuperar a los pibes que se descolgaron, que no pudieron seguir conectados. Las clases medias altas que pudieron seguir en contacto están preocupadas por saber si sus hijos aprendieron o no; en cambio, las clases más vulnerables están preocupadas y se preguntan si sus hijos van a volver a la escuela. En el caso de los alumnos de secundaria, muchos pibes tuvieron que salir a laburar para recuperar los ingresos que las familias dejaron de tener por una cosa u otra. Entonces, se desconectaron y una vez que eso ocurre ya no se vuelve más. Es muy difícil por parte de los docentes hacer ese seguimiento, porque depende no sólo de ellos, también de que la familia colabore”. Además, indicó que puede ocurrir que “el niño que se está escolarizando, alfabetizando, puede que tenga padres no alfabetizados, que no lo pueden ayudar” y resaltó que “no todo el mundo tiene la posibilidad de googlear, una computadora es cara, lo mismo que la conexión”. La legisladora también sostuvo que la pandemia en el ámbito educativo dejó al desnudo la vulnerabilidad y las carencias que atraviesan tanto los alumnos como los docentes, “algunos no quieren mostrar por video sus hogares, una pared mal revocada, una casa desordenada”.

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La vulnerabilidad de las niñeces y juventudes

Autora: Titi Nicola | CC-BY-SA-4.0

Mounier integra la Comisión de Familia en el Congreso, donde trabaja para que se creen nuevos dispositivos de denuncia ante la imposibilidad del regreso a clases: “La escuela es un ámbito donde la maestra detecta si un pibe o piba tiene un problema, el caso más extremo fue Vanesa Castillo. Los pibes se animan a contarle al maestro o maestra, o a sus compañeros. Pero, además, por más que no lo cuente, los docentes tenemos estrategias para darnos cuenta que está mal. Eso se suspendió con la virtualidad, en la pantalla no te das cuenta”.

“Hay dispositivos como la línea 102, que es específica de los niños y niñas, y la 137 para casos de violencia familiar en general. Con los niños hay mucha preocupación, no van a la escuela, al club o hacer deportes, que son ámbitos en los que también pueden contar, no salen de la casa y no hay ninguna tarea extra. Lo mismo para los agresores, están conviviendo permanentemente, eso es un gran problema. Las organizaciones que se ocupan de los niños y niñas están pendientes de esos temas, tratan de estar en contacto con las familias, pasar por sus casas a saludar y esperan que no sólo los niños se animen a hablar, sino todo aquel que detecte alguna situación. Según Unicef, fue positivo cuando se empezaron a permitir las salidas, porque los chicos se animaban; sin embargo, un gran porcentaje tuvo trastornos en la alimentación, el sueño y la comunicación. Cuando volvamos a la escuela no va a ser como cuando volvemos de las vacaciones, vamos a volver distintos, porque me parece que esto nos marcó de por vida”.

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Las tareas de cuidado: la clave

Autora: Titi Nicola | CC-BY-SA-4.0

A la hora de proyectar su futuro en el Congreso, Mounier es clara respecto a los temas en los que va a ahondar y considera que se debe debatir y legislar respecto a las tareas de cuidado. También comenta que se encuentra trabajando sobre el Cupo Laboral Trans, que “es una gran deuda que tenemos con el colectivo”, sostiene. “Me interesa modificar algunas cuestiones que tienen que ver con la Ley de Contrato de Trabajo, que es una ley hablada en masculino y hay que ampliar algunos derechos, sobre todo los referidos a la compatibilización entre el trabajo y las tareas de cuidado. La misma Ley de Teletrabajo que votamos plantea por primera vez en una normativa laboral el reconocimiento a las tareas de cuidado de los trabajadores y trabajadoras, pero que todos sabemos que éstas recaen sobre las mujeres”, afirmó. En esa línea, sostuvo que existe una brecha salarial: “no es que un docente varón cobre más que una mujer, es la posibilidad de conseguir más trabajo”.

Al respecto, la diputada relata un día en su nueva jornada laboral adaptada al aislamiento de la cuarentena. Las reuniones por Zoom con sus colaboradores y compañeros no son interrumpidas, las largas horas de trabajo son combinadas con las tareas de la casa y el cuidado de su hija que ya es adolescente. “Revolvés los fideos y mirás la pantalla, eso nos pasa a todos, pero a las mujeres más”. En esa línea, sostiene que, si bien el tema de las tareas de cuidado había comenzado a discutirse fuertemente el año pasado, este contexto profundizó esa discusión.

Según el reciente informe presentado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, el 16% del PBI del país proviene de las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. Sobre esto, Mounier afirma que “se trata de un trabajo no remunerado pero que potencia la economía. Ahora se puso más sobre el tapete porque no hay posibilidad de tercerizar como antes y porque la gente tiene menos plata, todo se hace en la casa. Lo mismo pasa con la docencia, ojalá los padres entiendan lo que es el rol docente y lo mismo respecto a las tareas de cuidado; que los varones entiendan la importancia de eso. Hay que romper con el esquema del “yo colaboro, yo ayudo”, todo eso se agudizó en el contexto de encierro”.

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