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Lo imposible sólo tarda un poco más

Después de tanta pelea en las calles, de discutir un montón en asambleas, de leernos sin parar y principalmente gracias a tantos aprendizajes es que logramos que hoy empiecen a ocupar cada vez más lugares pibas y compañeras valiosísimas, algunos de esos lugares por primera vez y también muchos más que nunca. Mili Monserrat invita a festejar(nos).

Autora: Titi Nicola | CC BY-SA 4.0

Son pasadas las 3 del sábado 14 de diciembre y estoy trabajando en una fiesta electrónica feminista, esperando en la caja que vengan a comprar birra, tres días después de la asunción de Alberto y Cristina. De repente, así, como esas cosas que se nos presentan sin aviso se me ocurrió algo hermoso para escribir y compartirles como regalito navideño a este grupo de periodistas comprometidas que son las Periódicas.

Porque tantas luchas del inmenso y plural movimiento feminista están teniendo sus frutos y eso no es ninguna boludez, soy de quienes creen en los procesos y el avance de nuestras conquistas políticas es enorme.

No quiero pecar de optimista, sé que ninguna victoria es definitiva y que no es poca cosa la avanzada de los fundamentalismos en América Latina pero creo que es muy necesario que nos permitamos festejar.

Después de tanta pelea en las calles, de discutir un montón en las asambleas, de leernos sin parar y principalmente gracias a tantos aprendizajes es que logramos que hoy empiecen a ocupar cada vez más lugares pibas y compañeras valiosísimas, algunos de esos lugares por primera vez y también muchos más que nunca.

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Nombraron a Macarena Sánchez Jeanney responsable del Instituto Nacional de la Juventud; en estos días asumieron sus funciones un montón de ministras; en la ciudad de Buenos Aires tenemos a la legisladora más joven en la historia de Latinoamérica, y en nuestra provincia juraron como diputadas jóvenes militantes vinculadas al movimiento de mujeres. Tener a todas estas compañeras en estas funciones para mí significa varias cosas.

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En primer lugar la posibilidad de que nos sintamos verdaderamente representadas, que haya voces que sean casi las nuestras; que dejen de hablar por nosotras los mismos que a veces nos vetan la palabra en las organizaciones, que nos ponen techos, que nos obligan a tener que demostrar el triple nuestra capacidad.

Como consecuencia, al tener representantes feministas en los cargos ejecutivos y legislativos aumentan las políticas públicas destinadas a protegernos y garantizarnos más derechos, en pos de la consecución de sociedades más igualitarias, donde podamos vivir sin miedo y ser más libres. Políticas que venimos reclamando en incontables movilizaciones hace ya varios años, y que fuimos conquistando, aunque somos conscientes de que todavía falta mucho y que también a pesar de que nos reconocemos guerreras siempre es útil (y necesario) ser parte de los lugares de toma de decisiones. De los que siempre nos dejaron afuera.

Nunca más sin nosotras

En junio de este año Mariana Carbajal escribió un artículo titulado “Romper el maleficio” el cual comienza con: “Ninguna de las diputadas que promovió y votó en 1991 la Ley de Cupo renovó su banca. Ni radicales ni peronistas. Terminaron su mandato y quedaron afuera del Congreso.” Esto es algo que sigue pasando, es a lo que nos enfrentamos cuando intentamos desafiar el status quo patriarcal de la política. Pero creo que pasa menos. Gracias a la enorme rapidez con la que nos hacemos escuchar y consignas como #FeministasEnLasListas empiezan a tener respuestas por parte de los partidos y las organizaciones.

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Las mujeres peronistas feministas de la ciudad de Santa Fe, elegimos no quedarnos calladas hace unos meses cuando se cerró la lista de diputados nacionales del Frente de Todos sin nosotras. Más allá de que esa lista no cambió, es probable que el próximo cierre de listas sea de otra manera y sino estaremos haciéndonos oír nuevamente porque nunca más sin nosotras.

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Finalmente, y esto es para mí lo más revolucionario de estos tiempos, que haya compañeras feministas ocupando tantos espacios hace posible que muchas más creamos que podemos llegar a ocupar lugares que antes nos eran impensados. Empezamos a confiar en conseguir llegar donde antes nos parecía imposible, porque realmente para muchas lo fue.

En una entrevista de Luis Novaresio a Ofelia Fernández, ella plantea que “podía parecer imposible que los militares vayan a juicio o ver al propio Videla morir en la cárcel, recuperar nietos y nietas y sin embargo, con la organización de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es una realidad en nuestro pueblo. Podía parecer imposible la Ley de Matrimonio Igualitario (…) la Ley de Identidad de Género. Podemos pensar en que las mujeres votemos, en algún momento era imposible e impensable. (…) Entonces, si no somos capaces de pensar cuáles son esos imposibles que queremos conquistar y dejarle al mundo va a ser muy difícil.”

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La escritora Olympe de Gouges murió guillotinada por luchar para que las mujeres seamos consideradas ciudadanas; las sufragistas consiguieron que hoy podamos votar; tantas mujeres luchan todos los días en sus comunidades para cuidar la Pachamama y que nuestro planeta tenga futuro; la intervención Un violador en tu Camino del colectivo de mujeres chilenas Las Tesis, hoy recorre el globo. Podría seguir enumerando experiencias de ayer y de hoy que nos acercan al mundo que soñamos: ese donde seamos juezas de la corte suprema, diputadas, presidentas de clubes de fútbol, secretarias generales de los sindicatos o presidentas del país.

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Autora: Milagros Monserrat, militante peronista y feminista
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