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De Nacha a Bernarda: la historia de un poema en el 8M

En el acto del día de la mujer trabajadora, una sobreviviente santafesina tomó prestadas unas palabras para leerlas en honor al renacer en sororidad. La respuesta de la multitud fue una ovación. Las mujeres nunca más estarán solas.

Es noviembre en Brasil y Bernarda mueve los párpados cuando escucha su voz. Está frágil, no se puede mover. Aunque un violento con instinto femicida intentó apagarla de un incendio cuando dormía, ella resiste entre un mar de vendas y sueros. Llegó hace unos meses a las calles de Santa María pero no conoce a mucha gente ahí. Los malabares la hicieron encontrar días atrás con Victoria Aguirre y sus bailes con hulas de colores. Los mates, las charlas y una amiga para siempre.

“Soy tierra fértil

cuando me inspiro,

cuando vuela mi imaginación,

cuando creo arte con amor,

cuando escribo, dibujo o canto una canción.

Soy tierra fértil

y tengo muchas semillas en mi interior.

Tengo la semilla de la sanación

y la transformación universal”.

Las palabras escritas por Nacha Navarro, que siempre fueron libres, viajaron después en mochilas. Las escribió antes de partir, cuando estaba luchando. Victoria la había conocido tiempo atrás en giras de circo por Uruguay y Brasil. Pero el cáncer devolvió a María Ignacia Navarro –su nombre completo– a su Chile natal. Sus familiares y amigues movieron la tierra para conseguir fondos para los tratamientos. Muchos ayudaron desde las distancias que supo acercar.

Bernarda Massolo será querellante en el juicio contra su agresor

“Planto las semillas en mi tierra fértil,

crece una sonrisa y una flor.

Esa flor me recuerda lo lindo de vivir la vida.

Soy tierra fértil y también soy árbol,

entrego mis frutos con amor y sin esperar algo a cambio”.

Un mes antes de morir, Nacha posteó el poema en sus redes sociales. “No aguantó los tratamientos, la enfermedad avanzó muy rápido. Y nos dejó este lindo mensaje de fuerza y que se puede salir adelante con apoyo, que nada es imposible”, describe Victoria a Periódicas.

“Soy río cuando todo pasa,

soy monte cuando expando mi visión,

soy vida, muerte y vuelvo a ser vida

cuando florece mi alma

y mi cuerpo renace desde las cenizas”.

Cuando Victoria escuchó en Rádio Gaúcha que una joven de 20 años había sido quemada por su pareja, supo de inmediato de quienes hablaban. Su cuerpo se lo dijo en la desesperación que la hizo correr hasta la esquina donde habían compartido la tarde anterior. Fue testigo de los maltratos de Ángel Gabriel Rolón –hoy en prisión a la espera del juicio que comenzará en mayo– a Bernarda Massolo, y sabía que sus malabares eran con fuego.

“Soy luz y fuego danzante en espiral,

soy nube nómade, pasajera y fugaz.

Soy lluvia cuando lloro y riego mi campo fértil

para sanar y curar mis heridas

con las hierbas de mi huerta”.

No perdió tiempo. Ese mismo jueves 22 de noviembre, junto a otras personas, se dirigió a la policía local para realizar la denuncia e identificar al agresor. Además, se contactó con organizaciones de mujeres de esa ciudad para que los asesoren y ayuden a difundir el caso con la foto de Rolón. Horas más tarde, el mensaje posteado en Facebook llegó a los ojos de Tania Massolo, madre de Bernarda, y al resto de su familia. Victoria acompañó a Bernarda los diez días que estuvo en terapia intensiva en el Hospital de Santa María. “Cuando leí lo de Nacha pensé que sería muy lindo poder transmitirlo a Berni en esos momentos”, dijo.

“Comienza la sanación,

me acompañan mis hermanas,

mis ancestras y las mujeres que vendrán.

Juntxs somos libertad,

soy viento, muevo las hojas,

esparzo las semillas

y me muevo libremente”.

Bernarda Massolo leyó el poema de Nacha Navarro el 8M en Santa Fe.
Foto: Titi Nicola

“Le empecé a leer el poema a Bernarda porque quería que supiera que éramos muchas personas las que las estábamos ayudando. Cuando pude conversar con ella por estos días le dije que su recuperación había sido rápida porque los médicos nos decían que iba a ser difícil. Creo que fue la energía de toda la gente que desde donde estaba dio su granito de arena mandando buenas vibras o colaborando con la familia. Fue increíble que tantas personas se hayan acercado a preguntarnos como ayudar. Hoy verla recuperada rodeada de la gente que la quiere, realmente me pone muy feliz”, dice Victoria a Periódicas después de anunciar que tiene planes de venir a Santa Fe a visitar a su amiga.

“Soy agua, fuente de vida universal.

Gracias a la luna por mover mis aguas,

gracias sol por hacer crecer mi cultivo,

gracias a la tierra por dejar cosechar mi esencia fértil”.

Como el aloe vera que alivia en sus momentos de cuidado, Bernarda dejó viajar las palabras en la plaza para abrazar a las que la cuidaron. Ese día a Periódicas le dijo: “Hoy me siento representante de las mujeres que no están. Lo que leí es algo que me leía una amiga cuando estaba internada en Brasil porque decía que cuando lo hacía yo movía los ojos. Y cuando desperté y lo pude leer, sentí que me causó las mismas emociones que cuando ella lo leía conmigo estando inconsciente”.

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