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Tras los últimos despidos, no queda nada del ex Ministerio de Mujeres

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En los últimos días, cientos de trabajadores y trabajadoras nacionales recibieron un mail confirmando su "desvinculación laboral" del Estado. La mayoría de ellas cumplían tareas en lo poco que quedaba del ex Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad. Peligra la continuidad de la Línea 144.
Belén Degrossi
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Autora: Gisela Curioni

Hay un meme que circula desde hace unos meses que captura, con el sentido del humor irresponsable que sólo nos podemos permitir los afectados, lo que muchas, muchos y muches trabajadores estatales sentimos en este momento: haciéndose del slogan de una conocida lotería, reza “¿y si esta semana te toca a vos?”, haciendo alusión no a sacarse el premio gordo, sino a un posible despido.

Con ese nivel de probabilidad, con esa certeza matemática, convivimos aquellos que dependemos laboralmente de la gestión nacional. Cada vez que el vocero Adorni anuncia una nueva etapa en el plan de “barrido y limpieza” hacia el interior de las reparticiones públicas, temblamos. Y este viernes 28 de junio, Día Internacional del Orgullo, le tocó a uno de los sectores más vapuleados desde el inicio de la gestión Milei: lo poco que quedaba del ex Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad de la nación.

Periódicas dialogó con Alejandro Aymú, activista marica, que hasta la semana pasada desempeñaba tareas en la ahora Subsecretaría de Políticas contra las Violencias de Género del Ministerio de Capital Humano, y que se enteró de su desvinculación por mail. Para Ale, la angustia de su despido viene a sumarse a una cadena de angustias de larga data: la de ver cómo tu espacio de trabajo se va desmantelando de a poco.

“El cambio del ex Ministerio (de Mujeres, Género y Diversidad) desde diciembre a hoy fue sustancial, fundamentalmente porque hubo una paralización de todas las políticas públicas que se vinieron llevando", explica el activista. "Un Ministerio, que era el más nuevo de todos, fue degradado a Subsecretaría de Políticas contra las Violencias de Género, invisibilizando todo lo referido a lo que es diversidad sexual. De hecho, la que era la Subsecretaría de Diversidad Sexual quedó totalmente desmantelada. Esta subsecretaría tenía como políticas todo lo referido a trabajo y salud para la población LGBT, el programa de asistencia a personas travesti-trans, entre otros”.

Vaciar y desgastar

Como en tantos otros ministerios y reparticiones, los despidos y las renuncias fueron por goteo: “Varias de las personas que formamos parte del Ministerio fueron renunciando. De las 1.100 personas que lo componían quedamos 600, después de los primeros despidos quedó la mitad y es el número que tuvimos hasta el viernes, que fuimos despedidas alrededor de 250 personas, principalmente las que atendíamos las políticas de diversidad sexual”.

La metodología es más o menos la misma que relatan trabajadores y trabajadoras de otros ministerios: primero te despojan de recursos, después te quitan tareas, y más tarde o más temprano te llega el mail. La noción de que el Estado debe ser chico (casi inexistente, en algunas áreas) es la que prima desde el 10 de diciembre.

Ale lo relata bien: “Previo a los despidos, nos fueron despojando de recursos. Por ejemplo, yo formé parte de la Coordinación de Acceso al Empleo para Personas Travesti Trans, de lo que fue la Subsecretaría de Políticas de Diversidad, desde diciembre nos dijeron que no vayamos más a la sede de Cochabamba al 50, así que estábamos haciendo home office, pagando internet de nuestro bolsillo, con nuestras computadoras y apostando realmente a lograr políticas de inclusión, con el mismo compromiso con que llevamos adelante nuestras militancias".

"En mi caso particular, estaba yendo en el último tiempo cada 15 días a uno de los edificios, turnándonos con el resto de las áreas, porque no alcanzaban las computadoras, porque no había realmente herramientas que antes el Estado brindaba, y en el mientras tanto lo que hicimos fue informes, básicamente para explicar la importancia del sostenimiento de nuestras políticas, de las políticas que habíamos desarrollado hasta ahora, que fueron de fundamental importancia para atender demandas históricas de un colectivo vulnerado históricamente, como es el colectivo LGBT”, cuenta A. 

Lo que el activista relata desde la experiencia propia, puede cuantificarse. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) viene realizando informes acerca de los retrocesos en términos de políticas públicas destinadas a poblaciones vulnerables. En su último informe, titulado “La cocina de los cuidados”, describe el avance de la subejecución, el vaciamiento y el cierre de diferentes programas y políticas, y su impacto en las distintas poblaciones.

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Sobre las políticas específicas que atañen a las mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+, indican que: “Con el cierre definitivo de la Subsecretaría de Protección contra las Violencias de Género se confirma la discontinuidad también de sus otros programas, como el Acercar Derechos, con delegaciones en todo el país; el apoyo económico para personas trans; el programa Igualar, que trabajaba con empresas; la entrega de kits de lactancia a personas gestantes, las capacitaciones de la ley Micaela, el financiamiento a municipios (Generar) y organizaciones de base (Articular) que trabajan cuestiones de género, la Mesa interministerial de políticas de cuidado, las prestaciones a familiares víctimas de femicidios y muchas otras más”.

Milei y las políticas de género y diversidad

Esto, claro, puede que no sorprenda a nadie: quien ahora es presidente utilizó gran parte de su tiempo en campaña hablando en contra de la perspectiva de género, los feminismos, las personas del colectivo LGBTIQ+ y las políticas públicas destinadas a erradicar todo tipo de violencias.

Tampoco es novedoso el ensañamiento para con las y los trabajadores públicos, a quienes tildó -y tilda- de “ñoquis” o “parásitos del Estado” en cuanta ocasión tuvo. Sin embargo, hay algo de la crueldad con la que se manejan como empleadores que no deja de resonar.

Aymú cuenta que se enteró de su despido “antes de las seis de la tarde, a través de un mail, que en mi caso me llegó al mail oficial y al mail personal. El clima de trabajo fue, por lo menos desde que está este gobierno y sabiendo que en algún momento podría llegar esta instancia, de mucha angustia. Muchas compañeras que tenían acceso por primera vez a un trabajo registrado fueron expulsadas. Muchas compañeras que venimos ya de otras experiencias en el Estado, y que nos tocó resistir en el macrismo, este gobierno nos llevó puestas con esta política deshumanizante, cruel, que el 28 de junio, el Día Internacional del Orgullo, nos comunican que rescinden o van a prescindir de nuestro trabajo. Así que si hay una palabra que pueda definir el clima de trabajo previo y actual, es de mucha angustia".

Y si hablamos de crueldad: "La única respuesta oficial fue que podíamos pasar el lunes a recoger pertenencias que tengamos en las oficinas, pero los contratos no serán renovados, eran contratos que vencían ahora y se comunica que no van a ser renovados”. 

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Autora: Gisela Curioni

Entre esos contratos, se encuentra ni más ni menos que una buena parte de las y los trabajadores que sostienen la Línea 144. En ese sentido, Ale indica que: “Hoy por hoy no hay nada concreto acerca del funcionamiento. Quedan algunas personas de la Línea 144 que atienden los casos de violencia de género, pero obviamente la demanda es tal que con una dotación menor colapsará el sistema, con lo cual hoy queda una gran incertidumbre acerca de su continuidad”.

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Y en el medio, los discursos que siguen alimentándose. Los de odio, sí. Pero también aquellos que creen que el Estado no sirve, que no debe invertirse en estas áreas, que no vale la pena, que la “agenda feminista” no es prioritaria. Para Ale, “las personas que critican en este contexto la relevancia de nuestro Ministerio creo que forman parte de un sentido común que ha ganado un gran espacio y se ha legitimado a través de las redes sociales, al calor de los discursos de odio que se vienen sucediendo. Vemos como dicen que con el gobierno anterior 'se pasaron varios pueblos' en el reconocimiento de derechos y nos atacan, porque es un ataque a nuestras luchas, a nuestros derechos, culpándonos de la situación actual”.

¿Cómo se sale de eso? Con organización colectiva. El activista marica entiende que “intentan desaparecernos, y digo 'intentan' porque no nos han vencido, tenemos la fuerza, la trayectoria y la memoria de la lucha con la cual hemos conquistado derechos, y así vamos a defender los puestos de trabajo y vamos a defender las políticas públicas. Nosotras, desde el colectivo de la diversidad sexual, sabemos resistir desde las márgenes y así vamos a ir recuperando esta memoria histórica para volver a tener también nuestros puestos de trabajo”.

Todo puede (y va a) ser peor

Al cierre de esta nota, las áreas más afectadas por esta nueva oleada de despidos son la Secretaría de Violencia de la Mujer, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia -cerca de 400 personas de centros de referencia y trabajo territorial-, la Secretaría de Derechos Humanos -son 50 y avanzarán sobre 700-, otros 300 trabajadoras y trabajadores en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y 20 en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), que se suman a los 250 anteriores. 

El comunicado de la junta interna del Ministerio de Género de ATE indica que: "Estos despidos son la destrucción absoluta de todos los programas: Línea 144, Asistencia Integral en Femicidios y Travesticidios, Hogares y Refugios, Acompañar, Producir, Prevención y Formación, Programa Travesti Trans, Ley Micaela, Escuelas Populares, Acompañamiento a diversidades, Políticas de Cuidados, Igualdad y la lista sigue". Todas las compañeras incoporadas por la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans fueron despedidas.

El número final de despidos, sin embargo, podría ser mucho peor: según estimaciones gremiales, el 30 de junio vencieron entre 50.000 y 60.000 contrataciones, muchas de ellas renovadas en marzo pasado por apenas tres meses. Algunas versiones indican que la voluntad del gobierno es no renovar ninguno de esos contratos, dejando a esos trabajadores en la calle, y a cientos de oficinas de ministerios, secretarías y organismos del Estado sin trabajadores.

Porque en el país de Milei, se sabe, sólo hay plata para las mujeres si somos Karina Milei, Patricia Bullrich o Sandra Petovello. Para el resto, ni siquiera las migajas.