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Ni Doñas Ni Santas: "Somos mujeres encarando la situación"

Cuatro músicas suman sus particulares individualidades a un proyecto en común. Desde sus distintas estilos, géneros e historias convierten las diferencias en fortaleza. En medio de ensayos y nuevos proyectos, Jimena, Ana, Gisela y Evelin cuentan a Periódicas cómo es ser parte de Ni Doñas Ni Santas.
Julia Porta
Crédito: Anita Fontanarrosa

El origen de Ni Doñas Ni Santas se encuentra en las reiteradas invitaciones recibidas, en tanto músicas locales, de los organizadores del Festival de Blues de Santa Fe. Así se fueron cruzando y lanzando propuestas en las que varias artistas estuvieron convocadas. Finalmente Jimena Abeille, Anita Fontanarrosa, Gisela Trento y Evelin Sottini fueron las cuatro que quedaron al frente del proyecto. ¿Y el nombre?. "No queríamos ser mujeres del blues. Empezamos a tirar ideas y en algún momento salió Santas por Santa Fe. Pero no quisimos nada de religiones ni provincias, ni ser doñas en el sentido de señoras. Entonces, Ni Doñas Ni Santas fue lo que surgió y nos gustó", cuentan, como casi todo, al unísono.

Jimena proviene del rock, Eve de la música clásica, Ana es parte de una movida que, basada en las décadas de los '40 y '50, pone al rockabilly a la cabeza y Gisela tiene su eje en el soul. La pregunta que sigue es cómo se compatibilizan esos distintos orígenes musicales. Gisela piensa que las diferencias -que existen y no sólo en los géneros de los que provienen- se trabajan positivamente. "Tratamos que, a través del diálogo, las diferencias sumen y potencien al grupo". Y que esos rasgos distintivos, que se proyectan a las estéticas individuales, expresen que aún en la unidad siguen distinguiéndose a través de lo que caracteriza a cada una. "Y que se note la diferencia", suena la voz de alguna de ellas en la grabación, apenas audible entre las risas generales.

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Repertorio, escenarios y sueños

Sobre la elección del repertorio todo apunta a una búsqueda democrática. Se tiene en cuenta el gusto de cada una y el rastreo se hace entre material de gipzy jazz, rocabilly, soul y blues. Cuentan que el proceso lleva tiempo y mucha escucha, un posterior armado de lista y una selección final en la que se busca el acuerdo conjunto. "La idea es que todas cantemos algo que nos satisfaga", dicen. Y si aparece una canción de otro estilo, la propuesta es llevarla a través de arreglos vocales a la identidad propia de Ni Doñas Ni Santas.

El concepto de unidad en la diversidad parece haber dejado huellas en el grupo. Así, consultadas individualmente sobre la canción preferida a interpretar en el escenario, todas eligieron dos y las cuatro coincidieron en una: Hurry Up. Eve, Jime y Anita acordaron también en No quiero tu dinero; mientras que Gise agregó Rouge y Pentagrama. Lo que deja en claro las canciones de un top tres indiscutido.

Autor: Andrés Martinez

Ser mujeres y estar al frente ¿marca alguna diferencia?. Evelin señala que desde el público hay una recepción distinta. "Y en el escenario está bueno ser cuatro. Es otra dinámica y otra energía. Hay más complicidad y nos sentimos acompañadas", agrega. "Cantar con compañeras que una admira y quiere, te hace sentir respaldada", afirma Gisela. Junto a ellas, una banda de cinco músicos se suma a ese proyecto con fuerte vibra de género. "Somos cuatro mujeres encarando la situación. No sólo sobre el escenario. También estamos en el armado y arreglo de diseño. Todo eso lo hacemos nosotras. La impronta es mayormente femenina pero super acompañadas por los chicos que nos hacen el aguante atrás", cuenta Jimena.

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Actualmente, Ni Doñas Ni Santas está renovando repertorio, armando nuevos arreglos y formulando adaptaciones. Cuentan que a veces los procesos con las canciones son largos y que la última palabra la tiene siempre el público en su recepción. "En el escenario se mide lo que funciona y lo que no", comentan. Además hay proyectos más o menos inmediatos, como grabar material para redes y realizar algunas filmaciones, ahora en proceso de producción. Sobre los sueños a largo plazo también priman las coincidencias. "Nos gustaría poder trabajar de ésto y sostenerlo en el tiempo -afirman-. En definitiva nuestro sueño es el de todas las cantantes: vivir de la música".