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Las muertes anunciadas

"La pulsión de vida nos invade cuando las calles y los tribunales nos son tan hostiles y ponemos el cuerpo por las que ya no sienten, exigiendo seguir existiendo". Crónica con voz rota sobre el femicidio de Fátima Florencia Acevedo en Paraná.

Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

En Paraná está haciendo muchísimo calor, por momentos parece que nos ahoga y este domingo en particular pareció recrudecer desde el fondo del cuerpo desbordado en rabia y dolor. Cerca del mediodía me llegaba el mensaje: “la encontraron muerta” y yo permanecía inmóvil, aguantando el vendaval en la mesa familiar. Estaba desaparecida desde el 1° de marzo, la estábamos buscando. Se sabía que ella había denunciado, que había caminado varias veces por los pasillos de Tribunales y estaba viviendo en una casa de refugio para mujeres que son víctimas de violencia.

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Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

Seguí sentada, con las manos trenzadas frente a la boca mientras siento cómo me recorre la mirada de mi familia, preguntándose por qué no estoy almorzando; con el estómago anudado y el cuerpo inmóvil el único reflejo es seguir en el celular lo que inconscientemente ya sabía, la respuesta de todes era la misma: salir a la calle, ir a la puerta de Tribunales a pedir justicia. Es uno de los legados de esta lucha feroz contra la muerte: reaccionamos, ya sabemos que no vamos a estar soles en este páramo infernal de silencios cómplices: ellos están dentro, nosotres fuera.

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Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

Mientras permanecía en la vereda, al rayo del sol, rodeada de mujeres con el mismo grito, recuerdo que escribí dos carteles en un mismo día: el primero de ellos se preguntaba por el paradero de Fátima Florencia Acevedo, el segundo fue redactado dos horas más tarde con el pedido de justicia. Me miré la mano bañada en lágrimas mientras dibujaba las letras de mi segundo nombre, igual que ella. Una suerte de otra yo duplicada, pero que a partir de ahora, sus acciones de denuncias y supervivencias se conjugan en pretérito.

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El principal sospechoso es su ex pareja, Jorge Nicolás Martínez. Ella había denunciado sus amenazas, armado con cuchillos y ácido muriático. También fue ella, en conversaciones desesperadas con sus amigas del refugio, la que dijo que ni la policía ni el juez ni nadie iba a hacer nada: Van a hacer algo cuando ya esté muerta.

Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

Con la voz de Fátima de fondo, seguí la conferencia de prensa en la que el fiscal Leandro Dato responsabilizaba a la víctima por no accionar el botón anti pánico; el procurador general Jorge García dijo que no se puede evitar la maldad. También mencionaron que la denuncia por parte de la Casa de la Mujer, refugio en el que vivía Fátima, ingresó el martes, lamentable demora…

Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

Ahora, me corro de la primera persona del singular y siento que nosotres ya sabemos hasta el hartazgo que no se puede evitar la maldad ni la violencia, por eso denunciamos, pedimos ayuda, nos alejamos del violento, porque sobran los casos en los que la muerte está anunciada y por eso nos ponemos en movimiento en pos de torcer ese desenlace letal. Nos encontramos una vez más llorando y exigiendo justicia por una mujer que hizo todo lo posible para sobrevivir.

Autora: María Florencia Gómez Gariboglio

El Estado no estuvo a la altura de las tremendas circunstancias, una vez más… Insistimos y persistimos sin tregua en este deseo profundo de que nuestras acciones se sigan configurando en tiempos presentes; la pulsión de vida nos invade cuando las calles y los tribunales nos son tan hostiles y ponemos el cuerpo por las que ya no sienten, exigiendo seguir existiendo.

Autora: María Florencia Gómez Gariboglio
Autora: María Florencia Gómez Gariboglio, fotógrafa y cronista 
de Enfoque Propio (Paraná, Entre Ríos)
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