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El nombre limpio

A nueve años de la Ley de Identidad de Género, Viqui recuerda una escena donde lava, frega y estrena.

Autora: Victoria Stéfano

Era una mañana fría de julio. Mi tía Nancy había venido de visita. La verdad es que no mucha gente venía a mi casa. Mi mamá, como yo, nunca prefirió mucho los intercambios sociales. Por eso mis tías tenían por costumbre venir sin aviso, y tan esporádicamente que no había forma de adivinar cuándo volveríamos a verlas. Hacía un frío de esos que me gustan. Estábamos lavando la ropa en el lavarropas semiautomático que teníamos, así que mientras yo sacaba lo ya lavado y enjuagaba, ella la centrifugaba en el secarropas y la colgaba.

En una de esas enjuagadas mi tía, kirchnerista, dice que estaba Cristina en la tele, entregando los primeros DNIs emitidos con las modificaciones registrales amparadas por la Ley Nacional de Identidad de Género. Yo tenía las manos heladas, por el agua fría, las yemas de los dedos coloradas, porque la sangre se agolpaba en las últimas falanges intentando que el frío no provoque que mis capilares sanguíneos se queden sin oxigeno y mi carne empiece a morir de hipotermia. Mis ojos, por otro lado, estaban en otra narrativa, estaban llenos de lágrimas.

“Ahora te vas a poder hacer el documento, y vas a poder buscarte un trabajito”, me dijo mi tía, y por un momento dejé que me invadiera esa linealidad inocente en la que ‘DNI nuevo’ era igual a ‘aceptación social absoluta’. Ahora tenía un motivo para volver a tramitar el documento que había perdido hace unos dos años y no había vuelto a tramitar, no porque no lo necesitara, sino porque así podía evitar tener que exponer ese nombre sucio de dolor y de violencias, esa identidad, esa foto, pelada casi sonriente muerta por dentro, que nunca me representó en realidad.

El 29 de diciembre llegó y yo otra vez estaba lavando. Tenía las manos mojadas de enjuagar ropa cuando llegó el cartero del Correo Argentino con mi DNI, que ya no tenía más ese nombre feo, incómodo, sucio, ahora tenía otro, uno que nunca había usado, estaba nuevo, limpio.

 Este texto fue escrito originalmente para el taller Narrativas 
en Derechos Humanos de Agencia Presentes.