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Maca Revolt: "El Hip Hop me descubrió y me definió"

La calle fue su primera sala de ensayo. Maca rapeaba donde había aire para respirar. Con la práctica ganó estilo y una identidad que fue más allá de la cantante.

Maca fue a la entrevista con una remera del Indio. Ella nació en los 90, la década del rock argentino, una etapa en la que el país necesitó del género musical para disfrutar de la nueva era democrática. Y aunque el neoliberalismo fue su cierre trágico, el género musical marcó a fuego la cultura argentina.

Por entonces, Los Redondos sonaban en la casa de la entrevistada y fueron el primer contacto que tuvo con la música: "Tengo una hermana y dos hermanos más grandes que eran súper rockeros, de los que coleccionaban discos y tenían el parlante. Los chicos eran un poquito más manija con la música". Héroes del Silencio y Andrés Calamaro también fueron parte de sus gustos musicales y si bien reconoce más géneros con los que tuvo afinidad a lo largo de sus 29 años, a los 20 algo marcó el destino de su profesión.

"Un día ví a dos pibes en una plaza, me acerqué y les pregunté qué estaban haciendo. Me respondieron que Freestyle y les volví a preguntar «qué es eso». Me dijeron que era improvisar, hablar de cosas en el momento y yo les dije que lo quería hacer también, les pregunté cómo se hacía", relató.

Maca indaga, quiere saber siempre un poco más. Antes de empezar a grabar preguntó por qué fue la elegida para la entrevista. También dijo que siente curiosidad por el periodismo y, a la vez, reflexionó sobre el poder de la palabra en los medios. Hubo un debate breve sobre eso en unos minutos.

Imagen gentileza Maca Revolt. Autor: Pablo Martinez

"Aquel día me dijeron que busque en internet instrumentales de rap o hip hop y apenas llegué a mi casa, busqué y me filmé con una cámara", recordó la entrevistada. Luego agregó, decidida: "No me dio vergüenza, no me dio miedo hacerlo, quise entender la instrumental y después empecé a crear palabras, a entender a improvisar". En ese entonces nacía lo que hoy es Maca Revolt. "Me pasó que empecé a sentir que estaba liberando cosas, no podía parar de rapear, me pasaba eso", contó entusiasmada.

Llegó la moza y dejó la carta, Maca pidió paciencia porque aseguró que le cuesta elegir. Al rato, le trajeron un jugo, hacía calor y no daba para café. En cada pregunta aprovechó para darle un sorbo a la bebida y, al terminarla, prendió un cigarrillo y fue el único que fumó en casi una hora que duró la entrevista. Cincuenta y seis minutos con cuatro segundos duró. La rapera esbozó una sonrisa y dijo que es el mismo tiempo que puede durar un disco. "Grabamos uno", dijo con un guiño ya que pronto sale el que realizó con la Baking Band y se encuentra algo ansiosa por eso.

Su encuentro con la música

Una joven andaba en su bicicleta verde por Boulevard, iba en el colectivo o por la calle y cantaba o gritaba, decían, pero en realidad iba rapeando. Sentía que algo estaba despertando o estaba naciendo dentro de ella. Pensó que mucha gente habrá creído que estaba loca, pero no le importó porque sabía que se estaba descubriendo y algo bueno estaba saliendo. Unos pibes la reconocieron en su lugar de trabajo y le preguntaron si era ella aquella chica. Maca contestó orgullosa que sí.

—¿Te pintaba rapear en la calle, en cualquier lado?

—¡Sí! En todos lados. Ahora me cruzo con compañeras de la facultad y se acuerdan cuando iba en el colectivo rapeando, gritando. Hoy en día quizás no me pasa porque tengo menos tiempo, pero me encantaría tener más como cuando era estudiante, iba a mi casa y ensayaba. Ahora cuando puedo me pongo los auriculares y voy a lugares donde ya no me conoce nadie, aunque quizás a las doce de la noche estoy rapeando como loca en la peatonal. Tengo esos momentos en los que agarro la bici, ando e improviso. Yo no me doy cuenta que estoy hablando en voz alta y parezco una loca. Me encanta, re loca soy.

Los movimientos de sus manos, de sus brazos y la postura de su cuerpo son similares a los que hace cuando canta. Cuando habla también rapea, no se da cuenta. Mueve sus brazos como gritando su mejor rima, su mirada también canta. Dijo que el rap la encontró a ella y lo confirman su actitud y sus gestos. El rap le sale, así de natural. En un momento reflexionó: "Yo rapeaba todo el tiempo, era mi momento de freestyle, de rapear, de buscar cuál era mi tono, cuál era «mi flow», le decimos. El Hip Hop me descubrió y me definió". Luego hizo un recuento: "Conocí el género musical con 20 años, hoy tengo 29, a los 21 empecé a rapear, a esa edad ya tenía dos bandas". Entonces, hace un gesto con los brazos, de nuevo, los abre y dice: "La música me hizo así, me dijo «vení»".

Maca: la de antes y la de hoy

"Toda la vida dijo que iba a ser artista", contó Pamela, hermana de Maca. "Desde muy pequeña le gustaba escribir, leer y siempre fue muy extrovertida, tanto que era el centro de atención de las reuniones familiares y se destacaba en los actos de la escuela", recordó.

Sin embargo, la cantante reconoce que antes de comenzar a rapear estaba moldeada por normas, patrones, ejemplos y formas a seguir. Pero al encontrarla el Hip Hop, empezó a liberarse de estos. "La perdí a los 20 años a la heteronorma", afirmó, y dijo luego: "Cuando empecé a rapear, me descubrí y me cuestioné diciéndome «a mí no me pasa esto, a mí no me gusta esto, yo no quiero esto». Con todo lo que implica decir esto no, esto sí y esto soy." Dentro de todos esos cambios, se tuvo que ir de su casa porque no aceptaban sus formas, desde la música o tener una pareja mujer. Pensó brevemente y afirmó: "Me liberé, me pude definir, me abrí al mundo y empecé a salir".

Por su parte, Pamela reconoció que en aquel momento: "Al principio no me gustaba porque estaba tanto tiempo abocada al rap, a las nuevas vinculaciones del ambiente que comenzamos a pasar menos tiempo juntas. Pero al ver que era su ámbito, que tenía pasta para eso entendí que era por y para su bien. Solo pasó a ser un reclamo de hermana mayor". Luego, agregó que hace aproximadamente diez años la acompañaba a la Plaza de las Dos Culturas y veía cómo se juntaba con otros chicos a improvisar. "Ese fue el germen de su incursión en el rap", reconoció.

Abrirse caminos

Florencia es amiga de Maca desde los tres años. Las dos vivieron la infancia en el mismo barrio y pasaron tantas cosas juntas que hoy la siente parte de su familia. "A Maca la defino como una persona inmensa, ha logrado cosas inimaginables sola. Mi amor por ella es enorme, pero hoy puedo ser objetiva y decir que estoy tan orgullosa de ella que ya no le deseo ni siquiera suerte en las cosas que hace porque sé que su corazón y ella pueden más que todo. Tiene una voluntad y un carisma enorme", aseguró.

Cuando empezó a abrirse su camino, Maca reconoció: "Sentí en la cultura, en el hip hop y el rap el empezar a conocerme. Yo era una piba más cerrada, más metida y cuando comencé me puse a buscar mi lugar. Es increíble las puertas que se me han abierto, obviamente que hay mucha voluntad de una, pero también fue mostrarme, insistir y que vean que yo también estaba en la escena del género musical". Al principio le costaba obtener su lugar, contó que los raperos: "Estaban todos en ronda, ahí cerraditos y veían a aquella pibita, rubia, pensaban que era la novia de alguno y nunca se abría la ronda para mí. Por suerte tuve dos compañeros dentro de mi banda, Tincho y Lauti, que de toque me abrieron las puertas de su banda y me dieron un lugar".

La rapera local piensa que tal vez otros no tenían la misma actitud "porque el ambiente es muy cerrado y hay mucha presencia masculina". Además, aseguró que era muy exigida y en el freestyle muy atacada: "La primera palabra que me decían cuando rapeábamos, era la más básica, que estuve con todos, que era la puta... y yo no quería eso. Entonces no seguía y decía «ya está, ganaste». No le estaba dando la victoria, sino que yo no lo atacaba a él, mi ataque iba por otro lado", recuerda. "A mí me pasaba eso cuando yo me ponía a rapear y obviamente me alejé un poco. Ahora elijo escribir siempre, quiero letras, me gustan las letras, la poesía", contó.

Foto gentileza Maca Revolt. Autor: Hernán Ceccato

Maca explicó que dentro del freestyle se encuentra la Batalla de Gallos, que es una manera de hacer rap y considera que contiene mucha agresión. "Hay que ir contra el otro y a partir de eso ganás. Es un poco de donde viene, de esa necesidad de manifestarse y de quien tira la mejor rima, la mejor frase, también tiene algo re loco que cuando terminan se dan la mano y está todo bien", agregó.

La entrevistada cuenta que otro de los puntos importantes de su camino en el género musical es ser lesbiana: "No tengo el mismo posicionamiento que cualquier mujer y, por ejemplo, mi compañera de banda no es tratada como me tratan a mí. Siento que eso tiene que ver con hasta adónde avanza un chiste, la confianza... También pasa que con algunas compañeras hay un poco más de distancia, más de cuidado, observo eso. Pero no tengo drama porque creo en la igualdad completamente, somos iguales todes y el respeto siempre". Por eso, reflexionó y agregó: "La música sí me abrió las puertas siendo mujer, no sé si hubo un problema de género. Pero, cuando hablamos de personas ahí se empiezan a cerrar o a abrir puertas".

Su amiga Florencia, que no tiene más que palabras de orgullo hacia Maca, cuenta: “En su profesión siempre la he visto brillar, ganarse todo sola, ser una luchadora a la hora de conseguir mejorar". Pero hay otra característica que destaca: "Lo mejor que tiene es que no piensa solo en ella sino siempre cree en el crecimiento grupal, siempre es generosa con su entorno y es lo que más me llena de orgullo".

El rap, el barrio y la autogestión

Para la rapera local, "el mejor hip hop y las mejores rimas están en los talleres de los barrios y no en los escenarios", Maca dicta clases de rap para jóvenes del barrio Santa Rosa de Lima. Dijo que si no cantara, seguramente trabajaría en los barrios con sus talleres, le apasionan tanto que le cuesta nombrarlos como trabajo.

En el año 2012 inició la actividad con su primera banda, llamada Subliminal Rap. En ese entonces, les pintaba ir a una plaza y mientras uno bailaba, otro enseñaba beatbox y otro a rapear. Luego, empezaron a ir a escuelas, presentaban proyectos en la municipalidad y llenaban espacios céntricos con grafitis para que se vean.

A la directora de la escuela del barrio Santa Rosa de Lima le gustó la idea de un taller de rap en la institución. Este fue uno de los motivos por los que prosperó en el lugar. Además, "los chicos lo pedían, se habían quedado impactados una vez que nos vieron y empezaron a llamarnos", aseguró la entrevistada. El tiempo consolidó el espacio y finalmente armaron un estudio de grabación con palets y sus propias manos.

"Íbamos los sábados con un compañero del lugar que tenía un poco más fuerza que yo para ponerlos. Armamos un estudio al que podía ir a grabar cualquiera", señaló. Como también dictaban talleres en el barrio Coronel Dorrego y en San José del Rincón, organizaban un día e iban a grabar ahí. "Ahora el lugar está en remodelación, va a ser un nuevo alero y el plano tiene un estudio de grabación instalado", contó Maca.

Foto gentileza Maca Revolt. Autor: Adriel Altare

La rapera está maravillada con las mejores posibilidades de producir que tienen las nuevas generaciones. Todo esto la lleva a recordar sus inicios, entonces pensó: "Cuando arranqué no había un estudio de grabación, era impensado que en algún lugar de Santa Fe saques un turno y grabes tus canciones, como en el caso de Mediateca. No sólo es caro, sino que requiere de muchos meses de espera y acá en tres meses tenés todo". La música para Maca es además su sustento laboral, gracias a esta tiene trabajo y asegura que hoy se puede mantener con eso. "Entonces existe la esperanza, la oportunidad, el reconocimiento", aseguró.

El rap en el barrio es autogestión para Maca, es algo que desde su punto de vista no se lo pueden quitar. Si bien la cantante reconoce otros modos de trabajar con la música, por ejemplo, depender de una productora, eso no entra en sus opciones por el momento. "Es posible, pero entonces una persona se queda con todo lo tuyo y de repente pasás a ser un objeto. No quiero eso en mi vida, ni en la de mucha gente que labura conmigo", afirmó.

Su futuro y su próximo disco

Maca Revolt and the Baking Band está por sacar dentro de poco un disco que se empezó a escribir en 2017. "Lo quiero definir ya, ahora estamos en la etapa final y sale este año", aseguró la entrevistada. Dos escenas marcan la nueva producción y tienen que ver con cuestiones personales, por un lado, y sociales por el otro.

En primer lugar, la cantante expresó: "El disco tiene muchos momentos que, personalmente a mí me atraviesan con muchas cosas que me pasaron. Se trata de muchos cambios artísticos que generaron otros cambios como haber estado en tales escenarios o lograr que mi figura se potencie un poco más y se me escuche un poco más. También que se me cuestione un poco más, mucho cuestionamiento, disidencia, mucha movida rara, información super buena y super mala... Y bueno, esto es andar, es avanzar a pesar de sentir cosas malas".

Luego, reflexión por medio, la rapera local comenzó a sentir en carne propia una situación que se vive en todo el país, una crisis, a su entender, enfocada en los valores y respeto. "El disco tiene toda la data de un momento muy heavy que se viene atravesando hace un par de años acá en Argentina”.

La empatía es una palabra clave, Maca piensa en el sistema que se votó y en cómo a partir de eso la ciudadanía se apartó cada vez más. “Estamos enfrentados constantemente en esa de defender algo a costa de pelearnos con nosotros mismos, con la gente que vemos todos los días”, dijo y sintió hasta las lágrimas el dolor de una situación social desbordante.

“Luego de las elecciones presidenciales, escuché a muchos decir, «podemos respirar», yo no descansaría y estoy con una lapicera preparada para escribir, porque me siento intrigada y ansiosa de lo que va a pasar”, acotó.

Foto gentileza Maca Revolt. Autor: Adriel Altare

El futuro para la rapera es "ciento por ciento musical" y aseguró que le encantaría cantar con cualquiera: "Todo me parece un placer, desde el que está acá a la vuelta hasta el Indio Solari. Igual placer, igual sentimiento". Al respecto, agregó: "Dejemos de generar desigualdad porque la generamos nosotros. Si bien existen, son generadas sin querer. El día que yo te vea igual a mí y podamos entendernos así, posiblemente se corten un montón de cosas malas".

Su discurso sigue, Maca continúa rapeando sin saberlo y fiel al estilo de protesta agregó: "Hay una gran lucha de mujeres que estamos ganando muchos espacios, es necesario que eso no se apague y que siga vigente como todas las luchas que de alguna manera representen. Tratemos de ser más empáticos, ayudemos al que de verdad no tiene la posibilidad, cuidemos a los más chicos. Eso es lo principal para mí, es mi forma, es mi estilo de vida, creo que así podemos ser mejores personas".

Maca no quiere que le paguen la cuenta, a pesar de la insistencia. Agradece nuevamente, luego de haberlo hecho muchas veces, el ser elegida para la entrevista. Saca de la mochila unos stickers con el logo de Maca Revolt & the Baking Banda y los obsequia. Agradece de nuevo y se va, deja en el aire un ambiente inquietante, de lo que le preocupa, de lo que se ocupa y de lo que nos debería molestar en general. Su empatía impacta y su música también, es esa protesta típica del rap que se funde con su personalidad.

Autora: Daniela Deicas, técnica superior 
en comunicación social, feminista. 
Edición: Ileana Manucci y Julia Porta.
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