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“Nada sobre nosotres sin nosotres”

Gabriela, Marcela y Soledad son mujeres santafesinas con discapacidad. Gracias a la formación de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Redi), proponen un taller inclusivo para trabajar salud reproductiva y sexual, acceso a la información y el derecho al goce en mujeres de nuestra localidad.

Gabriela y Marcela. Autora: Florencia Torres

Los territorios del deseo, sinuosos, diversos, heterogéneos e inabarcables cambian según cada singularidad. Hace tiempo las feministas venimos hablando del goce propio o conjunto, de la exploración, la masturbación, la adrenalina, la posibilidad de eyacular, adueñarse de todos estos espacios negados históricamente a mujeres y disidencias. Pero cuando hablamos de derechos sexuales y no (¿o sí?) reproductivos: ¿en qué pensamos particularmente? ¿somos conscientes de que existen cuerpas con otro tipo de capacidades que también tienen derecho a habitar plenamente su sexualidad?

Para ser justas con este debate, Periódicas se reunió con tres mujeres santafesinas con discapacidad que participan de DeSeAr, una iniciativa que busca erradicar la violencia sexual, los prejuicios y la discriminación para que las mujeres con discapacidad puedan vivir su sexualidad plenamente. Gabriela Bruno, Marcela y Soledad, buscan replicar los talleres en nuestra ciudad a fin de extender las herramientas aprendidas a otras mujeres de la comunidad. Ellas nos contaron en primera persona lo que se siente vivir el proceso de empoderamiento desde la discapacidad.

DeSear

DeSeAr surge de la coordinación entre Casa FUSA (Centro para Atención de Adolescentes y Jóvenes para la Salud Integral con Perspectiva de Derechos Asociación Civil), REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad) y el Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer. El programa tiene tres líneas de trabajo: por un lado, realizan talleres en diferentes partes del país (NOA, NEA, centro del país y provincia de Buenos Aires) donde se intercambian experiencias y se difunde información; por el otro, impartir capacitaciones con proveedores de servicios de salud sexual y reproductiva para que las mujeres con discapacidad que asistan se conviertan en replicadoras de los conocimientos. En tercera instancia, promover el liderazgo de mujeres con discapacidad para que visibilicen dichas problemáticas.

Si bien los derechos sexuales se definen formalmente como “la libertad de las personas para ejercer su sexualidad de manera saludable, sin ningún tipo de abuso, coerción, violencia o discriminación”, muchos otros factores sociales, políticos y culturales se ponen en juego a la hora de acceder a la sexualidad. Las chicas que asisten a los talleres lo saben y buscan expandir lo aprendido a los distintos territorios de conquista.

Mujeres como sujetas activas

Mucho se ha hablado sobre mujeres con derecho a la información y también con derecho pleno al goce. En el transcurrir de la entrevista, las tres mujeres hablaron sobre temas puntuales que requieren de una mirada de género como así también de un tratamiento adecuado para la diversidad de cuerpas: una camilla adaptada para hacerse la Prueba de Papanicolaou (PAP), tabletas de píldoras anticonceptivas señalizadas con las diferenciadas de los siete días para personas con discapacidad visual, una prueba de embarazo para mujeres ciegas para que no pierdan el derecho a la privacidad y para que lo viva plenamente o por el contrario decidan qué hacer en post del resultado. Éstos y otros temas pertenecen a la agenda de políticas de género y requieren de una fuerte participación del Estado. Para ello, creen fundamental que la capacitación del Estado en perspectiva de género abarque todos los espacios.

“Todo lo que nos atraviesa como mujeres y disidencias, desde la perspectiva sobre cuerpo es muy distinta para las mujeres con discapacidad”, comenzó relatando Gabriela Bruno, quien es psicóloga social y representante de las personas con discapacidad en la Comisión Asesora. “En cuanto a la capacidad de decidir, nosotras venimos últimas en la cola desde hace mucho tiempo. Si ya de por sí es todo un desafío prepararnos a esta era de la información y la deconstrucción, imaginate lo que significa ponerle un plus para las mujeres con discapacidad donde siempre han decidido por nosotras”, agrega.

En una charla amena con Periódicas, las organizadoras del futuro encuentro sobre discapacidad en nuestra ciudad, hicieron hincapié en la necesidad de participación de otras mujeres con discapacidad. “Los obstáculos son más visible porque siempre hay otro que decide por encima de una, hay mujeres con discapacidad temerosas de hablar sobre lo que sienten o les pasa. Ya sea con sus instituciones o con sus familias. Conocimos historias de mujeres que se ven vulneradas incluso en su derecho a decidir sobre ser madres o no. Para muchas sus voces están acalladas, como si tener una discapacidad no les brindara la oportunidad de formarse y aprender. Estas cuestiones nos atraviesan todo el tiempo, solo que están invisibilizadas”, explica Marcela Papini, quien es Técnica Superior en Artes Visuales y es Representante de Movimiento Superacción. Estas mujeres, junto a Soledad Gelvez, licenciada en psicología, presidenta del Movimiento Mírame Bien y referente del Concejo de Mujeres de F.A.I.C.A), llevarán a cabo encuentros para construir junto a otras mujeres con discapacidad un espacio único a fin de compartir vivencias y reflexionar sobre cómo se sienten siendo mujeres con discapacidad.

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Doble vulneración: mujer y discapacitada

“Hay una desigualdad ya de por sí por ser mujer, pero hay otra vulneración y que está ligada a la discapacidad. Se espera que las mujeres con esta característica no tengamos pareja o si la tenemos también posea una discapacidad. Se espera que seamos siempre amables y políticamente correctas, hasta cuando la mirada de la otra pesa en la vía publica o en la sala de espera de un consultorio”, argumenta Gabriela, “uno no va por la vida preguntándole a la gente 'y ¿vos por qué sos pelado o por qué tenes un ojo mas chico que el otro?'. Necesitamos derribar esas miradas y naturalizar la diversidad de cuerpos”, prosigue Marcela. “Me ha pasado que, en un restaurant, el mozo le hablaba a mi acompañante como si yo no estuviera presente: ¿y ella dónde se querrá sentar?”, recuerda entre risas Gabriela.
Marcela reflexionó sobre distintas experiencias vividas y aseveró: “Hay muchos tabúes que buscamos derribar con la información correcta. El hecho por ejemplo del temor que existe de que una persona con discapacidad sea mamá. Cuando existe una discapacidad está legitimado el aborto o la ligadura de trompas, pero para una mujer sin discapacidad está completamente cuestionado”.

Un Estado ausente

El rol del Estado es fundamental para que las personas con discapacidad desarrollen una vida plena e igualitaria. No sólo tiene que ver con las oportunidades para crecer sino también adecuar la comunidad para facilitar el traslado de estos. “Nacimos con una discapacidad, en muchos casos motriz, pero te vas construyendo desde la más primera infancia como persona/ciudadano y ahí la ESI es fundamental, para que te puedas manejar con naturalidad, para que vivas una adolescencia libre y plena sin prejuicios. Es fundamental que la educación sexual sea integral porque es una obligación que todos por igual aprendamos sobre para la pluralidad y diversidad de cuerpos”, reclamó Bruno.
Como muchas personas en silla de ruedas, Gabriela tuvo que habituarse a las calles y edificios no adaptados para poder movilizarse por la ciudad. Aprendió a subirse y bajarse sola de las camillas y a distinguir rápidamente los lugares donde va a tener más problemas para movilizarse.

ESI para todes

La información sobre salud sexual y reproductiva comienza siendo limitada desde la infancia, los materiales que utilizan en las escuelas no están en braille y no contemplan dentro de sus currículas la discapacidad con perspectiva de derechos humanos, tampoco los que se proveen en hospitales y centros de salud. A esto se suma que, cuando las familias recurren a profesionales por falta de herramientas para manejar, se enfrentan a que muchos no se manejan de forma idónea al no estar especializados. Con los futuros talleres se busca que se tome conciencia sobre esta problemática.
“Una vivió una adolescencia con muchas limitaciones. Parece que estábamos destinadas solo a ser la mejor amiga -“la más copada”- y lejos de ser una mujer deseada. El error más grande es poner la lupa sobre el cuerpo. Nos terminaron convenciendo de que hay placeres que no son para todos los cuerpos y contra eso también tenemos que luchar”, formuló Gabi.
Las participantes cuentan sobre la falta de información de muchas mujeres con discapacidad. En el encuentro del mes de marzo, conocieron historias de vida fuertes. No son pocas las mujeres  que fueron esterilizadas de manera forzada sin saberlo. En algunos casos los propios profesionales realizan las intervenciones con el consentimiento de la familia, pero sin informar a las mujeres que se llevará a cabo por lo cual terminan enterándose cuando quieren quedar embarazadas y no pueden. Esto no sólo les generó ruido, sino que las incentivó a seguir hablando sobre el tema en futuros encuentros.

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"¿Y a vos qué te pasó?"

Como muchas otras mujeres con discapacidad, las entrevistadas también traen consigo diferentes historias de discriminación, años de que otras personas decidan por ellas o las traten como niñas. “Voy caminando por la calle y siempre alguno me para. La pregunta del millón, '¿y a vos qué te pasó?”, recordó entre risas Marcela. “Te venden el discurso de la inclusión y todos extienden la bandera, pero realmente; ¿dónde ves en la pasarela una mujer con discapacidad?”, añadió.
“Lo que le pasa a las personas con discapacidad es similar a lo que le pasa a las mujeres en muchos ámbitos: infantilizarlas, quitarles la posibilidad de expresarse, pasarlas por alto, no tenerlas en cuenta. En nuestro caso ambos factores se sobreponen”, reafirmaron.

Concluyendo, Soledad compartió su perspectiva como mujer con discapacidad visual: "Asumimos la propuesta de REDI con mucha alegría y también con mucha responsabilidad porque seremos el medio para acercar la información. Siempre damos por sentado que comprendemos de qué hablamos cuando decimos discapacidad, accesibilidad e inclusión, pero el trasfondo es más profundo. Todas estamos atravesadas por la discapacidad de distintas formas. Este taller nos enriqueció individualmente y de forma profesional, pero el individualismo no hace la diferencia, no genera políticas sociales ni participación social. Sería un curso más sin llegar a ser la semilla de un movimiento social fuerte. Sabemos que es un enorme desafío, lo que deseamos es generar el clima de confianza y confiabilidad para que otras mujeres también se sientan alojadas y acompañadas. Hablar desde la reciprocidad y la empatía, abre puertas que difícilmente se cierren sin hacer algo al respecto. La información es imprescindible para las personas con discapacidad. Falta que se transversalice la perspectiva de discapacidad en todos los espacios que tengan que ver con género. Teniendo en cuenta el ENM 2019,  sólo había 1 taller entre 87 del total que trataban la temática Mujeres y Discapacidad. Es algo en lo que tenemos que trabajar incluso desde el movimiento feminista. Exigimos que se reivindiquen nuestros derechos como mujeres con discapacidad en todos los espacios".

Encuentros locales

Soledad Gelvez. Foto del Facebook de Soledad Galvez

Si bien aún no está decidida la fecha, se propone un encuentro para el mes de noviembre a llevarse a cabo en nuestra ciudad en un punto que garantice el acceso y movilidad para personas con discapacidad. Se realizarán talleres grupales y charlas informativas sobre salud, derechos sexuales y feminismo. Las actividades estarán presididas por Gabriela, Marcela y Soledad, con el acompañamiento de profesionales indóneos para las distintas temáticas.

Entender que la discapacidad es parte de la sociedad es similar a ponerse los lentes violetas del feminismo. Leer en clave estructural la discriminación permite entender que no es un ejemplo aislado, sino un sistema que sigue postergando cuestiones fundamentales para la vida de parte de la sociedad.

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