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ESI: La sexualidad desde la óptica de los derechos humanos

Con texto legal que la avala y críticas de sectores conservadores, la Educación Sexual Integral (ESI) no ha logrado, aún, su plena aplicación. Periódicas consultó a una especialista para esclarecer algunos aspectos de la temática.

La ley de educación sexual integral se sancionó en octubre de 2006 con la finalidad de garantizar la ESI como contenido transversal escolar para niños, niñas y adolescentes. En 2018, la propuesta normativa que buscaba asegurar su cumplimiento en el territorio de la provincia quedó parada en la Cámara de Senadores. Los reclamos de sectores religiosos y conservadores ejercieron presión en ese sentido pero, por otro lado, los centros de estudiantes de escuelas medias han implementado una serie de encuentros con la finalidad de vencer los obstáculos a la puesta en vigencia efectiva de la ESI en todos los niveles e instituciones educativas.

Foto: Victoria Vazquez

María del Carmen Mangold es médica sexóloga. Fue presidenta de la Asociación Sexológica del Litoral, es militante feminista y del colectivo LGBTIQ+. De 2006 a 2010 formó parte del equipo provincial de ESI, conoce el tema y las dificultades que han demorado su aplicación. Desde Periódicas la consultamos sobre esta temática que resulta esencial para la formación de niñes y adolescentes en el marco de un proceso de cambio hacia un nuevo paradigma.

-¿Qué caracteriza a la educación integral?

-La educación sexual integral aborda la sexualidad desde los derechos humanos y la perspectiva de género. Hablamos de integral en relación a la sexualidad desde que nacemos hasta que morimos y comprendiendo todos los aspectos de la persona. Hasta ahora los modelos que se han aplicado y aplican en relación con la sexualidad en la enseñanza se han parado desde diversos lugares: el  biologicismo puro, la moral, lo patológico que tiene que ver con enfermedades o desde el silencio, que también es un modelo de educación. La revolución de lo integral es poner en jaque esos modelos porque incorporamos la mirada de la perspectiva de derechos humanos, de género y, dentro de los derechos humanos, la diversidad sexual.

-¿Por qué es importante incluirla efectivamente en las currículas escolares?

-Implementarse sirve, en primera instancia, para que les niñes empiecen a llamar a los genitales como corresponde, como cuando estudiamos el resto del cuerpo humano. Si hablamos de la construcción de la sexualidad, que tiene que ver con lo que sentimos, hacemos y pensamos, se permite construir subjetividades en relación a la manera de vincularse con las otras niñas y niños en base al respeto y la escucha. Se aprende a decir no, no quiero, no me gusta. No es poco que vayan aprendiendo lo que les gusta y lo que no les gusta. En los niveles iniciales se habla sobre los secretos buenos y los secretos malos. ¿Para qué? Para darles herramientas a esos niños contra abusos, entre otras problemáticas, y también para trabajar lo vincular en un espacio de respeto. A medida que la ESI va derrumbando lo que tiene que ver con mitos y con estereotipos de género, vamos construyendo nuevas masculinidades, nuevas feminidades. Así se busca desterrar lo que tiene que ver con el concepto del amor romántico, con la idea  del otre como una posesión, un objeto. Lo que estamos haciendo es prevenir todo lo que tiene que ver con la violencia de género. Ya  en niveles más avanzados, se habla de anticoncepción, de qué son las prácticas sexuales, lo que tiene que ver con el consentimiento, con que nadie te tiene que obligar a hacer algo que vos no deseas, que vos no querés. Tener un marco de confianza para poder hablar sobre lo que está pasando, siempre con la perspectiva de género y de la diversidad sexual. Enseñamos desde esta perspectiva a partir de lo más simple: hablamos de familia, de su constitución, de familias diversas. Incorporamos al ámbito escolar las realidades que estamos viviendo.

-¿Cuál es tu opinión sobre las inexactitudes y prejuicios que rodean al tema?

-Respecto de los prejuicios básicamente creo que pasan por ignorar de que hablamos cuando hablamos de sexualidad y de educación sexual. Si podemos ver y entender que la sexualidad, como marca la Organización Mundial de la Salud, es lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos, podemos ver que excede ampliamente la genitalidad y esta cuestión de pánico que hay de que vamos a ir a enseñarle a les niñes prácticas sexuales. Los prejuicios tienen que ver con todos estos años de silencio y de educación en base al silencio, la moral, la patologización o el biologicismo puro. Entonces cuando entendemos que la sexualidad excede ésto, en lo que nos han educado, podemos entender de qué se trata. Y, ¿cómo no va a ser la escuela el  lugar donde trabajemos lo que pensamos, sentimos y hacemos? Si trabajamos lo que pensamos, sentimos y hacemos, estamos trabajando la sexualidad más allá de lo que nos han dicho que es correcto o incorrecto en relación a los estereotipos de género, para poder ponerlos en jaque y poder cuestionarnos. Cuando distribuimos roles a niños y a niñas, lo que estamos haciendo es jerarquizar y si le damos un rol de superioridad al varón estamos educando en una jerarquía de poder, una asimetría. Así, se ha educado a varones que siguen sosteniendo un sistema patriarcal y machista en el que nos perjudicamos todes. La mujer sigue luchando hoy por una paridad en todos los ámbitos tanto públicos como privados, se siguen viendo cada día más femicidios y esto es es producto de esta sociedad patriarcal en la que se ha  educado a varones que tomaron a la mujer como un objeto, como una posesión y como dueños de ese objeto o posesión pueden hacer y deshacer al punto de matar. Además este sistema patriarcal le impide a los varones manifestarse desde lo afectivo, desde lo emotivo y desde el cuidado. Hemos sabido de varones en los que estaba muy mal visto que cuidaran a sus hijos o hijas y de esa manera se le estaba prohibiendo explorar todo esta posibilidad. Me parece que cuando entendemos de que se trata y dejamos de lado los prejuicios, los preconceptos, la moral y lo que nos marca la religión que nos formó en esto de lo bueno, lo malo, el castigo y la culpa terminaremos con un imaginario de la sexualidad que sólo se limita a la genitalidad. Es sacar de debajo de la alfombra muchos temas, es saber que podemos darle herramientas a les niñes para que puedan prevenir los abusos.  Cuando se pueda comprender y entender de qué se trata, creo que se van a correr todos esos velos que impiden implementar la ESI.

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