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Steven Universe: animación sin estereotipos

Gemas, fusiones y un niño sensible integran el mundo del dibujo animado Steven Universe. Rebecca Sugar, su creadora, es la primera mujer con una animación dentro de la programación de Cartoon Network.

Si, es así. En pleno siglo XXI la inequidad de género sigue poniéndose de manifiesto en el mainstream televisivo. Sugar, seguramente consciente de su lugar, creó un programa en el que, desde un universo de ficción y con personajes de complejidad notable, logra tratar temáticas que afectan, implican y muchas veces preocupan a las nuevas generaciones. La importancia del género femenino, la atención a la diversidad, la ansiedad, la autorealización y aceptación son los ejes a los que la animadora apunta. Tanto millenials como centennials resultan atraídos por la propuesta.

La mirada del público

Morena tiene 10 años, cursa quinto grado y afirma que Steven Universe es una de sus series animadas favoritas. “Me gustan los personajes. Steven es un chico muy feliz y buena onda y me encantan las gemas. Si, las gemas son todas mujeres y tienen armas muy interesantes”. Agustina, 25 años, es licenciada en bellas artes con orientación en arte tecnodigital y se reconoce “re fana” de Steven Universe. “Es una serie atemporal pero al mismo tiempo refleja a una sociedad que quiere intervenir en las esferas del status quo,  de lo heteronormado, binario o sencillamente retrógado y lo hace desde una buena narrativa y con la sutileza que caracteriza al trabajo de Sugar”.

Agustina relata que la creadora de Steven Universe ha tenido que luchar contra el conservadurismo televisivo y los intentos de boicot. “Con mis amigas decimos que tiene ovarios de acero”. En cuanto a la temática tratada, amplía la explicación: “Lo que causa furor con esta serie no es sólo un aspecto como podría serlo la identidad o perspectiva de género, sino un conjunto de temáticas que arman un abanico muy necesario en la sociedad en la que vivimos ahora. Una de las cosas más llamativas de la serie es el nivel de representación LGBTQIA+ así como el hecho de que la mayoría de las gemas se identifican con el género femenino. Es interesante la representación de personajes explícitamente no binaries y la cantidad de indicativos en neutro que usa la serie en su idioma original”.

Los y las seguidores de la serie destacan también la forma “sin circo o parodia” con que se muestra a los personajes con discapacidad o deformaciones y las virtudes no convencionales (desde una mirada patriarcal) de sus personajes. El niño definido como buena onda por Morena es relatado así por Agustina: “La fortaleza de Steven recae en su gentileza, su sensibilidad, su capacidad de amar y el coraje que tiene para defender a quienes quiere”. En cuanto a las gemas, subraya su riqueza. Convocada a definir la estética de la serie, Agustina usa dos palabras: “diversa e inclusiva”. Personajes predominantemente femeninos, distintos colores de piel y características físicas e, incluso, figuras que tienen una marcada definición queer y feminista, alejada de todo estereotipo.

Desde la perspectiva que le brinda su profesión, Agustina concluye: “Si bien es una serie occidental, la forma en que están hechas las tomas y los ángulos en cada fotograma remiten mucho a manga y series de anime orientales sobre todo al género shojo, destinado a chicas adolescentes y pre adolescentes. Tiene una estética muy variada, rica en detalles, con colores meticulosos y una animación sumamente fluida que mezcla lo mejor de los mundos occidental y oriental”. Cuando Morena se entera de que su serie dilecta está hecha por una mujer, afirma “me había dado cuenta un poco y me encanta que sea así”. Invitada a calificarla del uno al diez, señala: “para mí es un veinte”.