ActivismosGoces

La propuesta de santafesinas para erradicar el acoso en fiestas

acoso

Sentir una mano bajando desde la cabeza hasta la punta de los pelos debe ser una de las experiencias más desagradables y recurrentes en las fiestas locales. Un brazo agarrado a la fuerza, la insistencia para hablar o bailar acompañada de dedos pasando sin consentimiento por, con suerte, la cintura son a menudo situaciones que viven las santafesinas que salen porque solo quieren divertirse. Pero la decisión para cambiar esa norma ya está tomada.

A mediados de 2018 Las Nietas, una agrupación feminista, creó el protocolo «Bye bye machirulo» que consiste en una serie de medidas para visibilizar, prevenir y erradicar situaciones de acoso y violencia machista en fiestas. «Surgió por una situación particular que le había pasado a una de las integrantes del grupo y que hizo que empecemos a hablar de cómo nos sentimos las mujeres en las fiestas», relató una de sus integrantes y militante de Mala Junta, Lucía Ganín.

El protocolo fue rápidamente adoptado por algunas organizaciones partidarias y sociales que suelen hacer peñas o fiestas alternativas en locales políticos, clubes o vecinales, como Mala Junta y Patria Grande. Al ir a bailar se ven carteles desde la puerta de ingreso hasta en los baños que anuncian que ese espacio es libre de violencias machistas con mensajes como: «Tolerancia cero al acoso«; «la idea es que te diviertas no que la pases mal»; «sé parte de la fiesta, frená cualquier situación de acoso que veas» y «NO es NO».

Al mismo tiempo, se busca que las situaciones de acoso sean denunciadas: «Entendiendo que hay baños para varones y para mujeres, y que en su mayoría los que acosan son varones. Allí ponemos carteles específicos para entender que el primer no es no y el segundo no es acoso. Después, al conocer que quienes sufrimos el acoso somos las mujeres y disidencias sexuales, dejamos mensajes para que se acerquen a hablar y decir lo que está pasando a puntos específicos«.

Y detalló Ganín: «A medida que se va usando, se va mejorando. Al principio se pensaba que haya personas encargadas. La idea era que la persona acosada pueda ir a la barra. En un momento también habíamos pensado que se pida un determinado trago que no exista para indicar que estaba sufriendo acoso. O simplemente acercarte y contar lo que le pasa a los organizadores. A partir de ahí, se llama a los que están encargados en la fiesta y son los que hablan con los acosadores. La intención es que sea de una manera pacífica, que se diga «bueno loco, hasta acá» para hacer entender a esa persona que está acosando y en función de cómo reacciona ver si continúa o no en la fiesta. Sabemos que pueden estar ebrios y hay mucho de la conducta del varón macho que no depone su actitud. Si es así viene el personal policial para que salga de la fiesta».

La respuesta

A partir de estas experiencias con el protocolo, otros organizadores de fiestas en otras provincias comenzaron a solicitarlo para implementarlo: «Cualquiera que lo pida se lo pasamos, la idea es que circule», acotó a UNO Santa Fe.

Pero según Ganín, el proceso para cambiar la cultura bailable puede demorar: «Es difícil, porque hay que entender que hay muchas de las actitudes que están naturalizadas. Como que el hombre venga y me toque, o no respete mi espacio personal. Se suele pensar que una está exagerando. No es directo, no es por que Bye bye machirulo exista, las personas denuncien todo».

«Pero por ejemplo sí pasó en una fiesta de Patria Grande que unos diez varones, del estilo en manada, borrachos, gritando mucho empezaron a acosar y el protocolo se activó desde las mujeres, también desde la organización. En ese caso lo que terminó pasando es que las mismas mujeres de la fiesta se organizaron y expulsaron a todo ese grupo. Se dio como un efecto de que como fueron varias las que empezaron a denunciar estaba toda la fiesta echándolos», recordó.

Y reflexionó: «Cuando vos sabés que el ambiente está contenido, el ambiente es otro».

Perspectiva de género

Al ser consultada sobre qué debería conocer o cómo se debería capacitar a al personal, por ejemplo, de organizadores de fiestas más concurrentes o en boliches, Ganín opinó: «Lo fundamental es tener perspectiva de género. Da la sensibilidad de saber que la piba que va a denunciar que se siente incómoda lo hace porque se siente incómoda y punto. Capaz otra persona que no tenga estas nociones y esté muy atravesada por esta estructura patriarcal en la que vivimos puede que piense que es exagerada, menos preciar la denuncia, como suele suceder en otros ambientes todos los días. Si se aplica este protocolo en una estructura mayor se debería pensar en que las personas que estén por lo menos tengan una perspectiva de género aunque sea mínima para que sea más fácil ayudar y sea más fácil para la mujer que denuncia».

Esta nota fue publicada originalmente en UNO Santa Fe.

Comment here