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Comenzó el juicio por el femicidio de la enfermera Cecilia Burgadt

Cecilia Bugardt
Juzgan a su expareja por el crimen cometido el 13 de septiembre de 2019. La Fiscalía pide que se lo condene a prisión perpetua.

 

Cecilia Burgadt
Autora: Gisela Curioni

 

María Cecilia Burgadt era enfermera y trabajaba en el Hospital José María Cullen. Allí fue vista por última vez con vida la siesta del 13 de septiembre de 2019, cuando iba rumbo a su casa, donde la esperaban sus hijas, que ya no la volvieron a ver. A casi tres años del crimen, comenzó el juicio por el femicidio que conmocionó a toda la ciudad de Santa Fe.

En el banquillo de los acusados se encuentra Sebastián Julio Adán Maschio, quien fue pareja de la víctima y llegó a juicio proclamando su inocencia, a pesar de que el día de su detención se autoincriminó ante la policía. Los fiscales Andrés Marchi y Ana Laura Gioria lo acusan del “homicidio triplemente calificado” de Cecilia, y de “estafa”.

Las hijas de la enfermera se presentaron como querellantes en la causa, y están representadas por las abogadas Vivian Galeano y Laura Gerard, del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), quienes pretenden la misma condena que la fiscalía: prisión perpetua.

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El tribunal de juicio está compuesto por los jueces Gustavo Urdiales, Leandro Lazzarini y Pablo Ruíz Staiger. Este lunes las partes realizaron sus alegatos de apertura, tras los cuales comenzaron a declarar los testigos. Se prevé que más de 70 personas pasen por la sala 1 de tribunales durante la primera semana de debate. El lunes 29  de agosto tendrán lugar los alegatos finales, y la lectura del veredicto se realizará el miércoles siguiente.

Autora: Bárbara Favant

El auto de Cecilia Burgadt, uno de los ejes del femicidio

La desaparición de la enfermera conmocionó a toda Santa Fe. Fueron sus hijas las que radicaron la denuncia cuando no regresó a su hogar. El Cullen proporcionó los registros de sus cámaras de seguridad y allí se pudo observar a Cecilia egresando del nosocomio y subiéndose a una moto. Maschio conducía ese vehículo, en el que la trasladó hasta la pensión ubicada en 4 de Enero al 8941 donde él residía.

En el marco de la búsqueda, se ordenó la detención de Maschio, que fue efectuada al día siguiente de la desaparición. Ante policías de la Dirección de Trata de Personas reconoció que Cecilia había sido su pareja, “que habían discutido, que se le había ido la mano y la había matado”. También señaló que quería colaborar e informó dónde estaba la enfermera.

Durante sus alegatos la fiscalía recordó que cuando la policía ingresó a la pieza, se encontró con el cuerpo envuelto en mantas, colocado debajo de un colchón, en un intento por esconderlo. Una piedra y la pata de una cama se habían convertido en armas en las manos de Maschio, que golpeó a Cecilia hasta asesinarla. La autopsia reveló más de 30 lesiones, siendo las de la cabeza las fatales.

Rosario
Autora: Titi Nicola | CC-BY-SA-4.0

Para los funcionarios del MPA, se trató de un “homicidio triplemente calificado, por el vínculo, por haber tenido el fin de asegurar los resultados de otro delito y lograr impunidad, y por haber sido perpetrado en un contexto de violencia de género (femicidio)”. Además, acusan a Maschio de “estafa”.

Este último delito está vinculado al Volkswagen Gol rojo que Cecilia Burgadt había comprado previo al crimen, y que para la fiscalía es una pieza clave en su teoría del caso. Maschio había actuado como intermediario en la adquisición del vehículo, el cual había permanecido en su poder para que le realizara algunos arreglos antes de entregárselo a su legítima dueña.

Para los fiscales, el acusado planeaba apropiarse del automóvil. De hecho, había intentado transferirlo a su nombre los días previos al femicidio, sin éxito.

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Femicidio

Ya en la audiencia preliminar -aquella en la que se define con que pruebas contarán las partes en el juicio- la fiscal Gioria había explicado por qué, para la acusación, el crimen fue cometido en un contexto de violencia de género: "Se verifica en función de la violencia física, al actuar sobre el cuerpo de una mujer, causándole extremo dolor y la muerte".

El agresor ejerció "violencia económica y patrimonial", ya que se aprovechó de la relación previa que lo unía a Cecilia "para perpetrar el engaño y lograr el apoderamiento ilegítimo del vehículo".
Además, la fiscal hizo hincapié en que la enfermera había decidido terminar su relación con Maschio, pero él "no aceptaba su libre decisión" e insistía para volver a estar juntos. "Finalmente, respondió con extrema violencia" y la asesinó.

La Defensa pide la absolución

Si bien al comienzo de la investigación se autoincriminó ante la policía, Maschio llegó a juicio asegurando su inocencia y presentando una nueva versión de los hechos. Representado por el defensor público Javier Casco, su estrategia de cara al debate consiste en aceptar que llevó a Cecilia hasta la pensión, y negar haberla matado.

Durante los alegatos, la defensa planteó que una vez que arribaron a la pieza, la enfermera se habría reunido a solas con otra persona, quien sería el verdadero culpable del femicidio, ya que Maschio se habría ido a Rincón.

Tras casi tres años en prisión preventiva, Maschio espera lograr la absolución de culpa y cargo, así sea por el beneficio de la duda.