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"Volvimos para ser mujeres": entrevista con Alba Rueda

En exclusiva para Periódicas la mirada de la primera mujer trans de la historia con un cargo de subsecretaria de la nación. En este diálogo realiza un análisis de la gestión, desde la creación del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, hasta el cupo trans en el banco Nación.

Crédito: Prensa del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad

En la jura de su cargo, frente a un auditorio atestado de referentas y referentes LGBT de todo el país, juró por una patria transfeminista, por referentas históricas del movimiento trans, la memoria de todas las que ya no están y por las resistencias.

¿Quién es Alba Rueda?

Alba nació en Salta y migró a Buenos Aires en los años 90. Cursó el secundario en una escuela Normal y cursó Filosofía en la UBA, donde denunció las resistencias conservadoras a reconocer su identidad de género. En 2003 se acercó al Gondolin, emblemático hotel de la resistencia trans en la CABA, donde conoció a militantes como Lohana Berkins y Marlene Wayar, entre otras.

Fue partícipe de varios amparos colectivos que buscaban la rectificación de datos registrales en documentos, previo a la aprobación de la Ley de Identidad de Género, y posterior a su aprobación también.

En 2006 comenzó a trabajar en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), siendo una de las primeras trabajadoras trans en la administración publica nacional. Allí batalló por el reconocimiento de su identidad en el recibo de sueldo y por el registro institucional de su identidad, firmado en 2008 por la entonces presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

Obtuvo su DNI posteriormente y en 2019 se presentó frente al Arzobispado salteño exigiendo la rectificación de su acta de bautismo y de todos los documentos relativos a su identidad en poder de la Iglesia Católica.

Se le paró de manos al secretario de Derechos Humanos de la gestión macrista, Claudio Avruj en su intento por incluir a la heterosexualidad como parte de la diversidad sexual.

Fue integrante de Notitrans, el primer magazine de noticias trans en America Latina. Es presidenta y fundadora de la organización  Mujeres Trans Argentina, investigadora del Departamento de Género y Comunicaciones del Centro de la Cooperación Floreal Gorini, e integrante del equipo de trabajo del Observatorio de Género en la Justicia del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires.

El 8 de enero juró en su cargo frente a la Subsecretaría de Políticas de Diversidad dependiente del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la nación.

En diálogo con Periódicas, repasó los ejes de trabajo de la gestión, el contraste evidente en materia de derechos con respecto de la gestión macrista y las deudas pendientes de la agenda transfeminista en Argentina.

- En la víspera de la navidad de 2019 se hacía pública tu designación al frente de la Subsecretaría de Diversidad Sexual de la nación, en el marco del flamante Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. ¿Qué significó para vos esta conquista en términos personales?

- Para mí tiene dos enfoques. Por un lado soy una militante trans, entonces es un paso fundamental en nuestra historia poder tener un Ministerio de las Mujeres, que haya una persona trans al frente de la Subsecretaría de Diversidad y que tengamos una agenda propia. Lo celebré como muchas de las activistas, con profunda alegría, sabiendo que el Ministerio es un proyecto a largo plazo y que no tiene que ver sólo con una gestión sino con poner en la primera línea de las políticas públicas una serie de lineamientos que van de la mano de nuestras agendas.

Y por supuesto hay algo personal que es imposible desmontar de esa historia, que es que estaba siendo nombrada yo, lo cual es una tremenda responsabilidad. Yo no vengo a inventar la agenda política, sino mas bien a situarnos en este Ministerio, en esta Subsecretaría, traduciendo muchos de los reclamos históricos. Sabía que ese era el desafío. Nuestro punto de inicio son las tres coordinaciones de la subsecretaría que son Acceso al Empleo, Violencia Institucional y Salud Integral. Este primer año tiene que ver con empezar con esos ejes.

- El escenario con el que se encontraron también mucho tuvo de visibilizar las ausencias y deudas estructurales y creo que en ese sentido también nos permitimos, por lo menos desde el afuera, volver a hablar de la Argentina en término de derechos. Pienso en la creación del ministerio, de la subsecretaria, el Potenciar Trabajo para personas trans, ProgREsAr para personas trans, la derogación del protocolo macrista de detención a personas LGBTI; un claro cambio en término de políticas. ¿Vos cómo lo vivís?

- Yo siento que el contexto de cuarentena y pandemia nos pone en una mirada bien reducida de lo que estamos haciendo. Y en este escenario pudimos dar todos esos pasos adelante y aparte hacerlo transversalmente. No fue sólo la creación del Ministerio de las Mujeres, sino también trabajar con otros ministerios: llevar la agenda al de Educación, dialogar con las compañeras de Desarrollo Social, poder hacerlo con Trabajo, poder avanzar en la temática de violencia institucional con Seguridad.

Hay un trabajo de gobierno, que tiene una plataforma y una convicción sobre la temática de géneros y diversidad sexual muy presente. Y dentro de esos ejes surgen esas iniciativas que involucran a nuestro Ministerio. Eso es muy importante porque también se sale del testimonio y lo personalista y se piensa en términos de agenda de políticas públicas LGBT.

Lo que tenemos a esta altura del recorrido es un cambio de escenario total respecto de diciembre del año pasado y de los últimos cuatro años que fueron brutalmente duros para nuestro país y para nuestra población. Recuerdo el cambio de gobierno en el 2015 y 2016 en una anécdota. Nosotras estábamos en mi casa con mi organización social, viendo las elecciones. Una compañera se va, cuando ya estábamos esperando el escrutinio definitivo pero ya estaba clarísimo que ganaba Macri. Sale a su casa caminando y recibe en un cruce de semáforo, por parte de gente que iba al obelisco a festejar un insulto: "ahora van a ver ustedes putos de mierda lo que se les viene, porque ya ganamos". Realmente esa sensación de amenaza, en el contexto del travesticidio de Diana, en 2016 la muerte de Lohana, fue tan duro, tan difícil, tan desolador.

Ese invierno lo recuerdo especialmente con mucha tristeza porque así nos sentíamos muchas de nosotras. Los contextos sociales, políticos, realmente era como un momento de mucha desesperanza, por un montón de situaciones que estaban sucediendo. En ese momento trabajaba en el INADI y habían despedido a muchas de nuestras compañeras. Todas teníamos temor de que nos echen también a nosotras. Muchas de las compañeras empezaron a perder sus empleos y a estar otra vez en situación de prostitución. Después vino el protocolo Bullrich, y el caso de Mariana Gómez. Y en el medio el juicio por el travesticidio de Diana. Es como una secuencia de situaciones muy complejas que no solamente tenían que ver con el tema económico sino con la cuestión política y con cómo nuevamente se volvió a abonar esta idea del enemigo interno y a tener una actitud criminalizante hacia las personas LGBT, particularmente hacia las personas travestis y trans.

Visto en el contraste con esta serie de medidas que nombrás,  que en los primeros meses y en el contexto de pandemia se pueda hablar del cupo dentro del Congreso de la nación, es hermoso. Realmente habla de que la presencia de personas travestis y trans en la agenda pública es fundamental. Que sea con nuestros cuerpos, con nuestras voces, que estemos presentes, que se necesita más. Que haya trabajadoras y trabajadores trans en el banco, que haya mucha más diversidad en la administración pública. Eso hace posible medidas como la resolución de la Inspección General de Justicia sobre paridad de genero en asociaciones civiles, con una clausula sobre personas trans o el Plan Nacional de Acción Contra las Violencias por Motivos de Genero que incluye a la diversidad sexual y no se centra solo en las violencias hacia mujeres cis, y la misma perspectiva en la ley Micaela.

Tenemos escenarios dónde podemos empezar a trabajar, generando información, creando políticas públicas, haciendo acciones concretas. Es un contexto distinto y yo estoy súper feliz de lo que se está avanzando.

- Un escenario en el que cambia el paradigma de política pública hacia el de política integral, también atravesadas por la mirada de la diversidad sexual y la agenda de géneros, en ese sentido también se abona esta transversalización de la que hablabas antes.

- Si. Integralidad, transversalidad, son dos características metodológicas de la gestión. Creo que vamos a tener un escenario muy bonito para poder avanzar en esas líneas y además puntualmente empezamos a hablar de políticas transfeministas de a poco y eso es importante. Estamos trabajando para que existan políticas transfeministas en nuestro gobierno, en nuestro Estado y en nuestra sociedad.

Este eje por un lado apuesta a salvar vidas trans, a romper esa brecha estructural de los 40 años de promedio de vida. Pero además también apunta a repensar las lógicas patriarcales en política pública dentro del binarismo.

Cuesta, va a ser progresivo. Yo tenía una expectativa de cambio rotundo - se ríe -, eso no va a suceder así. Pero esos pequeños cambios son sustantivos para la lógica del Estado. Yo soy trabajadora estatal desde hace 14 años, y estos cambios son complejos de ver y que tengan impacto en el afuera. Tenemos que hacer muchísimo más para que tengan repercusión cultural, y social. Pero realmente creo que hay mucho recorrido hermoso desarrollado y eso es lo que hay que destacar dentro de este escenario.

Y hay prioridades. Empezamos pensando en las personas travestis y trans y cómo tocar esa estructura de violencias que hace a la desigualdad, la falta de oportunidades laborales, el acceso a la salud pública, que no tengas aportes jubilatorios. Y la verdad es que el ingreso al empleo toca gran parte de estos temas. Por eso creo que tenemos un escenario bien interesante.

Crédito: Prensa del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad

- En el escenario legislativo hay 11 proyectos de cupo laboral trans o que empiezan a discutir alternativas para la inclusión laboral, y al mismo tiempo la ley integral trans. ¿Cuál es tu mirada acerca de estos proyectos?

- Fui parte del Frente por la Ley de cupo trans Diana Sacayán, y por supuesto tengo una posición personal sobre esto. Eso no quita que como subsecretaria creo que lo más auspicioso es que se hable y se debata en el Congreso, en un escenario de emergencia, la situación de las personas travestis y trans en el acceso al empleo. Es una muestra concreta de que se toman en cuenta las necesidades trans. Que haya 11 proyectos significa que hay diputados y diputadas que tienen en cuenta la necesidad de que exista la inclusión laboral, o el ingreso laboral de personas trans en la administración pública nacional. Y del mismo modo creo que hay una gran voluntad para hablar de las desigualdades que venimos exponiendo.

Después toda esta cuestión de si es Cupo o Ley Integral, o también con el tema de la prostitución y los argumentos más reglamentaristas y más abolicionistas, me parece que las personas trans tenemos muchísimo en común sobre lo que trabajar. Es importante que en esos puntos en común se pueda avanzar, lo que es viable y además posible. Ya hay iniciativas de cupo como la del Banco Nación, o que vienen por otros espacios, y necesitamos ponerlo en valor.

Más que ser una buena conciliadora creo que hay que tener criterio. Que exista una herramienta legal para el acceso al empleo de las personas travestis y trans desde el reconocimiento de la violencia estructural.

- Hablabas recién de la iniciativa de acuerdo entre la Bancaria y el Banco de la Nación Argentina (BNA) para generar el cupo, que fue uno de los titulares nacionales de estos últimos días. ¿Cómo recibieron la noticia desde la subsecretaría? ¿Cómo acompañaron ese proceso?

- En ese caso lo que se creó fue el cupo del 1%. Lo que nunca se dice es que no se termina ahí, sino que es al menos contratar el 1% de personas trans. No es que se llega a ese número y 'bueno, ya no podemos contratar mas'...

- Pone un piso, no pone el techo...

- Claro, y es un buen piso para les miles de trabajadores que hay hoy en el Banco Nación y significativo para el ingreso de personas trans. Lo interesante es que a la vez se creó una comisión que va crear el registro para el ingreso, el formulario, la modalidad y garantizará la transparencia del proceso. Esa comisión tiene tres partes: un representante del gremio, un representante del BNA y el representante del poder ejecutivo nacional. Y nos toca desde adentro esto de la transversalidad politica en la que estamos trabajando.

Vamos a estar profundamente atentas para que se cumpla con los procesos de transparencia que debe tener. Porque ahora lo que sucedió es que hay varias provincias y localidades que tienen una normativa de cupo. Pero termina pasando que se toma a dos personas trans de una organización, a tres amigas, y se agotó. No hay transparencia en el ingreso.

Por eso para nosotras existe en el BNA un compromiso del ejecutivo para que haya esa oportunidad para todas las compañeras y compañeros. No es solo la foto, que claro que es importante porque es una forma de comunicar, pero nuestra atención está puesta en ese proceso de transparencia. Y eso es muy auspicioso no solo para nosotras sino también para nuestra comunidad. Creo que efectivamente hay que salir del testimonio a estos proyectos colectivos.

- Tenes una trayectoria que ha pasado desde la militancia, la plataforma Mujeres Trans Argentina,  Notitrans, investigadora, educadora, una referente en la lucha por la modificación de los datos registrales, entre otras batallas fundacionales. ¿Que evaluación haces hoy de ese camino?

- Yo creo que hay autenticidad en ese recorrido. Con respecto a los amparos colectivos pidiendo que se reconozca nuestra identidad, justamente no lo hicimos de manera individual. No fui a decirle a la justicia 'Yo, Alba Rueda, quiero que me reconozcan a mí solamente porque yo soy la trans que vivió y sufrió'.

En los cuatro amparos hay más de 50 personas que dijimos 'todo este grupo de personas vivimos este tipo de discriminación' y lo testimoniamos, claro. Yo testimonie toda una secuencia de violencia estructural, pero no desvinculada de lo que le pasaba a mi compañera de al lado. Creo que hay una autenticidad en nuestra militancia. Las agendas políticas, son las de nuestro movimiento social.

Yo estudié filosofía, y había todo un horizonte de trabajo que me gustaba, tanto las lecturas como los análisis, también dar clases. Me gustaba esa veta. Pero también el poner energía en nuestros ámbitos de militancia a través de los años. Elijo estar en una reunión, yendo a hacer una maestría, o lo que fuese, porque interpreto que nuestra militancia tiene enorme valor social y político.

Estoy convencida de que en Argentina, es, fue y será fundamental el activismo travesti y trans. Tanto nuestra participación política dentro de estos espacios como nuestras biografías individuales tienen que estar inscriptas, enlazadas, con proyectos más amplios de militancia. No hace falta estar en una organización, sino llevar adelante una agenda política. Esa conciencia es muy, muy importante para dar las batallas sociales y culturales que tenemos que dar para vivir mejor en nuestras sociedad.

Y falta un montón, tenemos expectativa de vida de 40 años, tenemos una violencia estructural que se re contra testimonia, todavía no accedemos al trabajo, aún la mayoría está en situación de prostitución y tiene un escenario complejo en todas las instituciones. Hay muchos desafíos todavía para avanzar.

Pero llevamos nuestras agendas. Y en ese sentido digo que no hace falta estar en una organización. Veo en nuestros recorridos cómo trabajábamos con los amparos, con la ley de identidad, ahora con el cupo. Eso habla de cómo nosotras interpretamos en lo colectivo este escenario social.

Es importante aprender y también hacer pedagogía. Es muy lindo encontrar compañeras que trabajan en medios de comunicación, que viven sus propias experiencias. Estoy súper feliz de lo que está pasando y de lo que vamos a hacer para adelante.

 

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