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Comienza el juicio por abuso al cura Monzón: él está libre

La primera denuncia al eclesiástico Néstor Monzón fue en 2015 y ahora él se encuentra en libertad. Está acusado de abusar sexualmente de un nene y de una nena de tres años a la que, además, le contagió una enfermedad venérea.

El cura Néstor Monzón (51) se encuentra en libertad en la ciudad de Reconquista después de haber sido denunciado en 2015 por abuso sexual gravemente ultrajante agravado a una niña de tres años y a un niño. Hubo demoras para que el proceso judicial comience por falta de nombramiento de jueces que conformen el tribunal colegiado. Del 5 al 17 de diciembre, estará integrado por los jueces Claudia Bressan (presidenta), Santiago Banegas y Martín Gauna Chapero. Se llevará a cabo en los tribunales de la ciudad cabecera del departamento General Obligado.

El sacerdote será juzgado como autor del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado (por producir un grave daño en la salud y por ser ministro de un culto religioso reconocido) en perjuicio de una niña, y como autor del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado (por la condición de ser un ministro de un culto religioso reconocido) en perjuicio de un niño. La acusación fue realizada por el fiscal Alejandro Rodríguez, quien representará al Ministerio Público de la Acusación (MPA) en el juicio oral y público junto al fiscal Sebastián Marichal. Pedirán 12 años de prisión.

El denunciado por abuso sexual y aún cura, Néstor Monzón. Foto: Facebook

Los padres y las madres de ambos niños se constituyeron como querellantes. Los abogados que representarán al padre y a la madre de la niña serán Andrés Santos, Indalecio Ghio y Andrés Ramseyer. En tanto, en representación del papá y de la mamá del niño lo harán los abogados Adrián Picech y Luciana González. Los querellantes solicitarán una pena de 16 años de prisión para Monzón.

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Abuso sexual gravemente ultrajante

Andrea Sponton y su familia vivieron por generaciones muy cerca de la parroquia en Reconquista. Daba catecismo en los primeros años y participaba de todas las actividades religiosas. Cada domingo iba a misa junto a su familia. La tradición de la devoción venía de su madre, quien era la encargada de arreglar y limpiar el sagrario el tercer sábado de cada mes. “Toda la gente de la iglesia nos dio vuelta la cara”, le dijo a Periódicas tras argumentar que las denuncias contra Monzón fueron radicadas después de que su hija de tres años le dijera lo que le estaba pasando a ella y a su primito. Por su parte el cura organizó marchas a su favor en varias oportunidades a la que asistieron decenas de personas.

A fines de noviembre de 2015 su hija soltó las muñecas con las que estaba jugando en pleno comedor y le contó algunos de los abusos del “Padre Néstor”. “Los niños no mienten”, repite Andrea del otro lado del teléfono en cada detalle del relato. Sobre el día en que la niña contó el tormento, dijo: “En ese momento pensé que era cosa de un juego de nenes de tres años. Entonces, al mediodía vino mi marido pero ella contó de vuelta lo mismo. Después fuimos a comer de mi mamá y le cuenta otra vez igual, pero le agrega algo más. Fuimos a la ciudad de Santa Fe donde consultamos a una psicóloga que nos dijo claramente que si nos había contado espontáneamente, teníamos que denunciar porque los niños no mienten. Con mi familia buscamos abogados que nos asesoren, y hablamos con otra psicóloga y nos dijo exactamente lo mismo. Entonces el 23 de diciembre de ese año radicamos la denuncia al mediodía y ahí empezó todo”.

Por la feria judicial, el caso debió esperar a ser retomado por la fiscalía hasta febrero de 2016. “Ahí la nena empieza a contar más cosas de lo que le hacía Monzón". La madre contó a Periódicas que luego de realizarle estudios médicos a la niña, confirmaron en 2016 que era positivo el Virus del papiloma humano (HPV).

“Los abusos que investigamos fueron cometidos entre el jueves 26 y el viernes 27 de noviembre de 2015 en una casa perteneciente a la diócesis de Reconquista –en la que vivía el acusado– ubicada dentro del predio de la parroquia María Madre de Dios. En esta sede religiosa, el hombre investigado cumplía funciones como sacerdote”, precisó el fiscal Rodríguez. “Las víctimas fueron una niña y un niño muy pequeños", expresó. En este punto el fiscal dio detalles revictimizantes a los medios de comunicación acerca del abuso cometido. Y a Periódicas destacó: "Estamos convencidos que con las pruebas con las que tenemos son suficientes para obtener una condena en el imputado".

Además expresó: "Se consideró que los hechos fueron cometidos por un hombre mayor de edad; ministro de un culto religioso; practicado en contra de niños en condiciones de alta vulnerabilidad, quienes debieron soportar el abuso en circunstancias gravemente ultrajantes para su presente y futuro. En relación a una de las víctimas, lo ocurrido se dio en un contexto concreto de violencia de género que nuestra ley repudia, a la que, además, transmitió una enfermedad que dañó significativamente la salud de la menor. La niña contrajo una enfermedad de transmisión sexual, la cual fue corroborada por los estudios médicos prácticos”.

Rodríguez se refirió a las agravantes del delito atribuido al acusado. En relación a su condición de ministro de un culto religioso, el funcionario del MPA sostuvo que “se debe a que, al momento de los ilícitos, cumplía funciones como sacerdote”.

No quedan dudas que el sacerdote desplegó una acción tendiente a cometer los abusos sexuales, en circunstancias que son gravemente ultrajantes para las víctimas, en franco desprecio de la dignidad de ambos y siempre comprendiendo la irregularidad e ilicitud de lo que estaba haciendo”, reiteró.

Los niños no mienten

El otro niño por el cual el cura Monzón fue denunciado es el sobrino de Andrea. “Él no hablaba. No habló hasta que lo detuvieron. Contó que tuvo mucho miedo de todo lo que le hizo a mi hija, mostró cómo hizo y después no dijo más nada hasta que empezó con la psicóloga. Ahí fue que contó, en las sesiones. Se le llenaban los ojos de lágrimas. En algunas ocasiones decía que soñaba que el hombre araña lo iba a matar al padre Néstor. Tuvo mucho miedo”.

La hija de Andrea hasta el día de hoy está en terapia psicológica: “Ella lo sigue nombrando, no se olvidó. Vivo muy cerca de la parroquia donde pasó todo. Le hicieron la Cámara Gesell en Santa Fe. Nunca nombró a otra persona que no sea el padre Néstor. Siempre dijo lo mismo, nunca cambió su relato”.

“Queremos justicia porque mi hija y mi sobrino no mienten. Al nene, que estuvo con psicóloga y es terrible lo que cuenta, no quieren hacerle Cámara Gesell todavía porque las profesionales dicen que no está apto por el trauma psicológico que tiene. Es muy introvertido. Mi hija cuenta todo y nunca dijo otro nombre que no sea el del cura Monzón”, denunció.

En libertad

El fiscal Rodríguez explicó a Periódicas que el eclesiástico reside en un domicilio particular de la ciudad de Reconquista: “Hicimos todos los pasos procesales básicos, que fue la detención de acuerdo a los pruebas con la que se contaba en ese momento. Se hizo la audiencia imputativa, y cursó un período de prisión preventiva para poder recolectar las evidencias que se necesitaban, entre ellas las Cámaras Gesell de los niños. Monzón luego recuperó su estado de libertad, con restricciones. Las normales: no acercarse a la víctima y otras más que prevé el código que son objetivas como no cometer delitos, no consumir alcohol ni drogas”.

Por su parte, Andrea describió: “Le dieron un mes de prisión preventiva, después fue domiciliaria. Trató de ir a Victoria, Entre Ríos, y no lo aceptaron. Y terminó en Calchaquí, estuvo en una parroquia hasta que el juez le dio la libertad porque no había peligro de fuga y está libre hasta el día de hoy”.

El camino de la denuncia eclesiástica

En paralelo, Andrea y su familia comenzaron un recorrido de denuncias dentro de la Iglesia Católica y aún hoy esperan una respuesta reparatoria. “Tiene la suspensión de ejercer el sacerdocio desde abril de 2016 que se inició el proceso penal. Y está en marcha el juicio canónico, ahora se elevaba todo a Roma. No creo que lo suspendan. Con todo lo que ha hecho la iglesia no confío. Todavía sigue siendo cura, estando acá cerca. Pero seguimos el juicio canónico. En su momento le mandamos una carta al Papa Francisco contando la historia y nos contestó pidiéndonos perdón y que hagamos las denuncias canónicas”.

"Aún no hay resolución, todo lo canónico es muy hermético. Hay que esperar el juicio oral. Lo que más me interesa igual es que esté preso", dijo la madre de la niña.

Luego de años de hermetismo por la presión social de Reconquista que obligó a la familia a expulsarse de ciertos círculos sociales, Andrea se animó a dialogar con Periódicas: “Salieron a decir barbaridades sobre nuestra familia, que queríamos plata. Y lo que queremos es que esté preso, que pague por lo que hizo. Mi mamá se murió a causa de esto en julio de 2017. Estaba muy depresiva y de un día para el otro se nos fue. Ese mes se elevó a juicio y todavía estamos a la espera. Están todas la pruebas, la Cámara Gesell, los testimonios. Está todo. Los niños no mienten. Dijeron tantas cosas los vecinos, que están bardeándote todo el tiempo, diciéndote adelante de la nena que es todo mentira lo que dice, que yo inventé todo. Es muy doloroso. Cuando te tocan un hijo es horrible”.

También recuerda la reacción de algunas personas que pertenecen a la comunidad católica en Reconquista: “Nos dieron vuelta la cara. Gente que hace más de 45 años que nos conoce, que sabe que estamos viviendo acá. Fuimos muy amigos del cura que estuvo antes por más de 10 años, almorzaba con nosotros. Hasta que en septiembre de 2015 viene este engendro de Monzón y en noviembre me cuenta mi hija lo que le hizo. Un conocido y sacerdote que estuvo también acá nos dijo cuando llegó Monzón que el demonio había entrado a la Iglesia”.

“Por comentarios, no lo querían. Ya desde Roma viene con denuncias, pero por mujeriego. Dicen que tiene un hijo. Hay varios comentarios de él no muy buenos. Se dijo que andaba en fiestas en las playas de Malabrigo. También nos dijeron que en La Sarita, que es un pueblo cercano, lo encontraron con otro cura, que fue el mismo que vino volando cuando se pidió la prisión preventiva y vino a amedrentar al fiscal”.

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Red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos

Andrea juntó cada hora extra, cada día que pudo para el inicio del juicio. Pero la espera no la viven solos, pertenecen a la Red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos conformada por más de 70 personas en todo el país: “Un día la vi a Julieta Iñezco, una de las integrantes de la Red. Estaba ella hablando con -el periodista- Canaletti. La busco por el facebook, y le cuento la historia. Cuando le escribí me respondió “Hola, los estábamos esperando”. Y dentro de la página de la red, entro a mirar y estaba toda la causa, la venían siguiendo”.

Por último, Andrea demandó: “Ojalá la justicia de Santa Fe siga el ejemplo de la entrerriana que está metiendo preso a todos los depredadores”.

Agenda judicial

De acuerdo a lo informado por la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de Reconquista, el juicio comenzará el jueves a las 8. Las partes realizarán sus alegatos de apertura y luego comenzarán a declarar los testigos. Algunos lo harán por la mañana y otros fueron citados a partir de las 16.

Por su parte, el viernes 6 continuarán las declaraciones testimoniales tanto a la mañana como a la tarde. Lo mismo ocurrirá el lunes 9, el martes 10, el miércoles 11 y el jueves 12. En tanto, el viernes 13 serán los alegatos de clausura de las partes, mientras que el martes 17 al mediodía el tribunal dará a conocer su veredicto.

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Área Mujer y Diversidad Sexual del Gobierno de la Ciudad de Santa Fe

Teléfonos: (0342) – 4571525 / 4571666

Defensoría del Pueblo de la Provincia

Teléfono: (0342) 4573904

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