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Defensa personal: técnicas contra la violencia machista

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Foto: Titi Nicola | CC-BY-SA-4.0
Maia Esquivel tiene 33 años, es feminista y activista contra la violencia de género. Desde hace un tiempo busca instaurar un taller de defensa personal en distintos espacios.

Luego de haber luchado contra el acoso laboral y callejero, Maia sabe que las mujeres estamos en un proceso de transición donde nos encontramos más conscientes de lo que pasa a diario y que el tiempo de prepararnos es ahora. “Callar ya no es una opción”, sostiene.

“Era acosada casi todos los días, generalmente en mis ámbitos de trabajo. En más de una ocasión tuve miedo de que se cruzaran los límites del chiste verbal al acoso físico”, le cuenta a Periódicas. Con estas vivencias sobre sus hombros, Esquivel decidió pasar a la acción. Desde hace un tiempo buscó darle forma a un taller educativo de defensa personal para mujeres. Presentó el proyecto en el Concejo de la Ciudad de Santa Fe y gracias a la iniciativa de la concejala Alejandra Obeid, hoy puede brindar clases de defensa personal al aire libre junto a una entrenadora profesional, en diferentes espacios públicos, cada sábado.

Esta disciplina, que combina un gran conjunto de técnicas, brinda herramientas para hacer frente a situaciones de violencia física: se trata de aprender a reaccionar y lograr inmovilizar por completo al atacante, neutralizar la situación de peligro mientras se pide ayuda. “Todas acá tienen una historia fuerte o alguna experiencia donde se han visto vulneradas por hombres. Gracias a estos encuentros podemos compartirlas, podemos encontrarnos en un dolor o miedo en común y aprender las unas de las otras”, señaló la entrenadora.

¿Por qué practicar defensa personal?

Brindar herramientas para defender física y emocionalmente a las mujeres es apenas el comienzo de una batalla que se ansía ganar. Seguridad, confianza, autoestima, son sólo algunos de los motivos por los cuales todas la mujeres deberíamos practicar defensa personal.

Nadie está exento de ser agredido tanto física como verbalmente. Sin embargo, no hay que obviar que somos las mujeres las que tenemos más posibilidades de que esto ocurra. Esto lo muestran con claridad la cifras de femicidios y ataques, que en nuestro país ascienden cada año a ritmos escandalosos.

La práctica de esta disciplina es recomendable para cualquier mujer, no sólo por las técnicas aprendidas en sus entrenamientos, sino «por la autoestima que te aporta y la relación social que supone entrenar en grupo y más si has sufrido rechazo de alguna manera», comenta Esquivel. «Esta práctica mejora la perspectiva que tenemos de nosotras mismas y de las capacidades que poseemos. Pero está claro que si para algo nos sirve también es para defendernos de cualquier ataque que pudieran hacernos o, al menos, para aminorar los riesgos. Son muchísimas técnicas las que se aprenden y que ojalá nunca fuese necesario utilizarlas. Pero si fuese necesario, estaríamos más que capacitadas para hacerle frente».

No quiero ser un cartel

Enseñar defensa personal, cuenta nuestra entrevistada, “surge como un triste descubrimiento”. Maia le relata a Periódicas lo que sentía cada vez que pedían justicia o por la aparición con vida de una mujer en cada grupo de whatsapp. “Pasaba algo y llegaba de manera masiva en cada uno de mis grupos la invitación a una nueva convocatoria para pedir justicia por tal compañera o reclamar por su aparición. Siempre lo mismo. Nos concentramos en Plaza de Mayo para pedir justicia por… aparición con vida de…», añade acongojada.

La iniciativa nació desde la impotencia. “Llegó un punto donde dije: Che, ¡basta! Yo no quiero ser un cartel en una plaza. Fue ahí cuando dijimos: algo tenemos que hacer”. Maia Esquivel gestora y autora del proyecto,  sabe que es un proceso largo, que no es inocente y que para poder hacerlo posible es necesario generar herramientas e ir llevando adelante esta transformación en los barrios.

“El patriarcado se está cayendo y estamos logrando muchas cosas, pero necesitamos hacer más, porque mientras hacemos este esfuerzo enorme…perdemos una chica”, agrega a la charla Samantha Kessler Da Cunha, colaboradora del taller (participa activamente como entrenadora del mismo poniendo su sello profesional), luchadora retirada y con un prolífico pasado en el seleccionado argentino de judo.

“Necesitamos tener herramientas que le permitan a una mujer poder defenderse. Juntarse y socializar es buenísimo, pero también necesitamos ser consientes de que podemos defendernos cuando no estamos en grupo, cuando nos movemos solas”.

Para ambas, toda actividad que promueva un cambio de conciencia es loable. Si bien se trabaja colectivamente para lograr un cambio en el pensamiento y erradicar actitudes machistas, se necesita también tener herramientas para la práctica.

Esquivel hace hincapié en que existe una emergencia y se debe hacer algo para defender la vida de las mujeres. “Lo increíble de esto es que le enseñamos a las pibas a poder defender su vida, a salir con vida de una situación donde se la quiera someter físicamente. El feminismo me enseñó que debía defenderme. Me da herramientas todos los días. Ésta, es una de ellas», agrega.

Tanto Maia como Samantha sostienen que es una contradicción tener que recurrir a los hombres para que enseñen defensa personal a las mujeres cuando, en la mayoría de los casos, los agresores son hombres. “Queremos que quienes participen se sientan seguras de tener entrenadoras mujeres. Sí, también hay mujeres que pueden capacitarnos”, reafirman entre risas.

Samantha aclara que este tipo de prácticas, como la de defensa personal, no tienen género. “Viví el deporte de una forma muy intensa, por pasión y por necesidad interna de demostrar que nosotras también somos capaces de dar todo en un deporte que requiera fuerza. En el mundo del deporte se ven mucho las diferencias de género. En judo ni te cuento”, comenta riendo.

Nos cuenta sobre su paso por el seleccionado argentino mientras narra algunas anécdotas poco positivas sobre el machismo que tuvo que aprender a dominar en el ámbito del deporte. Luego de hacer un balance sobre todo lo que dicha profesión le dejó, agrega: “Increíblemente en esta disciplina las que siempre solíamos sobresalir éramos las mujeres. Escuchar muchas veces decir que nosotras somos débiles y tiernitas, hizo que nos esforzáramos por rendir al máximo. Yo también tuve que deconstruirme, porque una se fue criando en una sociedad machista que incluso nos llevo a competir entre nosotras”.

“Nos invisibilizan hasta en la muerte”

”La encontraron muerta en un descampado”, “apareció el cuerpo sin vida de…”, son algunos de los titulares que la prensa ha publicado una y otra vez ante casos de femicidos. Maia le reclama a los medios de comunicación la falta de perspectiva de género a la hora de contar la muerte de una mujer. “Se encuentra muerta a una mujer por muerte natural. Si encontrás muerta a una chica violada, maniatada o estrangulada es un asesinato. Debe llamarse como lo que es. Nos invisibilizan hasta en la muerte”.

Ahora que sí nos ven

Periódicas consulta a estas entusiastas profesionales por el espacio que eligieron para llevar a cabo las clases de defensa personal. Generalmente suelen ser plazas o espacios públicos muy concurridos. “Que lo hagamos en público tiene un por qué. Creemos necesario visibilizar que estamos aprendiendo a defendernos. Queremos que vean que ya no estamos dispuestas a callarnos y mucho menos permitir que sigan viéndonos como débiles. Queremos defender nuestras vidas y no perderlas de brazos cruzados. Llevamos más de 55 mujeres asesinadas en este 2019. Son cifras alarmantes. Estamos en una bisagra 100% feminista, hay un cambio y se nota.  Venimos de centenares de años aceptando todos los mandatos sociales. Nos han dicho qué podíamos hacer o no, qué podíamos decir o no. Cómo debíamos hablar o vestirnos. Pero dijimos basta”, reafirma Esquivel.

Mientras piden apoyo y difusión de su taller de defensa personal, vuelven a remarcar la necesidad de generar conciencia en la sociedad. Ellas sienten que tienen una obligación moral de apoyar a las mujeres y de defender sus derechos. Como indica Samantha, “una no nace feminista, una se hace. Creo que a todas nos llega el momento porque finalmente pasa algo que nos marca. Debería, a toda mujer, alarmarla el hecho de ver a otra sufrir. Deberíamos todas sentir empatía cuando somos atropelladas en ámbitos donde nos han limitado y callado. El feminismo no es una moda. Es una respuesta a tantos actos de violencia”.

Así como cuando en su momento se sugirió llevar una cinta violeta como símbolo de complicidad entre mujeres para saber que podemos pedir ayuda, estos talleres que brindan herramientas para salvar una vida también necesitan ser difundidos. “Los hombres no saben qué se siente que alguien camine varias cuadras siguiendo tus pasos o que te miren de una forma que incomoda”, reclama Esquivel. “En muchos lugares las mujeres somos minoría y no siempre sabemos cómo actuar. Siempre fuimos el chiste fácil. Si cambiáramos los roles y en la calle nos dispondríamos a piropear con el mismo nivel que hacen los hombres, las reacciones serian alarmantes. Creo que a veces tenemos que ponerlos en nuestro lugar para generar conciencia”.

De acuerdo al Observatorio de la Casa del Encuentro, en los últimos 10 años en Argentina una mujer es asesinada por violencia de género cada 30 horas. Más de 55 mujeres perdieron su vida en mano de hombres violentos en lo que va del 2019. Más de un tercio de las mujeres sufren abusos y episodios de violencia en sus hogares y ámbitos laborales. Si bien existen avances en la lucha contra la violencia letal hacia la mujer, las cifras no retroceden y la situación es alarmante. El presupuesto destinado a políticas de género es cada vez menor.

Mientras exigimos que se declare la Emergencia Nacional en Violencia de Género, las mujeres de la ciudad pueden hacerse de estas herramientas, participar de encuentros al aire libre y de forma colectiva aprender técnicas para defenderse. ¿Vos te animás?

CLASES DE DEFENSA PERSONAL
Sábados de 10 a 12
Plaza Los Constituyentes (Urquiza y Santiago del Estero)
Contacto: 0342 155058786 – Maia Esquivel (profesora)