DerechosViolencia machista

No es humor, es misoginia

Denunciaron por violencia de género simbólica a una radio local. El mensaje misógino y discriminatorio fue reportado ante el Inadi, la Defensoría del Público y el Poder Judicial de la Provincia. Qué antecedentes hay en otros medios de la ciudad.
Foto: Titi Nicola | CC BY-SA 4.0 

El 11 de diciembre de 2017 el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) en su dictamen 660/17 concluyó que Néstor Vittori, por entonces gerente y asiduo columnista del diario El Litoral, había incurrido en actos discriminatorios en sus artículos “Feminismo y fundamentalismo”, “La venganza de la fealdad», «Reparos hacia la paridad de género” y «Estaba tan buena que le eché los galgos, pero…”.

El dictamen fue celebrado como una victoria por las agrupaciones de mujeres, cansadas de la impunidad con que la misoginia era desparramada en las hojas del tradicional diario santafesino. Sin embargo, la novedad pasó fantasmagóricamente desapercibida para los medios de comunicación de la ciudad.

Según el ente estatal, el columnista había incumplido los artículos 16 y 75 de la Constitución Nacional (principio de igualdad y no discriminación), el artículo 1 de la ley 23.592 sobre actos discriminatorios, varias normas de protección a la mujer como las leyes 23.179, 24.632 y 26.485. Esta última define a la violencia simbólica contra las mujeres como la que a través de “patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer”.

No cambiamos tanto

Pasaron dos años de aquel dictamen. Sin embargo, en el mes de la mujer y en pleno mediodía, nuevamente un mensaje misógino, violento y discriminatorio tuvo lugar en los medios de comunicación santafesinos. Esta vez, fue en una de las radios de referencia de la provincia. En esta oportunidad el código elegido fue el de «chiste» en una pretendida sección de «humor».

El repudiable relato tuvo lugar el viernes 15 de marzo en el programa «Fabián al Mediodía» por LT10, Radio de la Universidad Nacional del Litoral, y fue denunciado rápidamente ante el Inadi, la Defensoría del Público y el Poder Judicial como lo que es: una expresión de violencia de género simbólica reproducida desde un medio de comunicación masivo.

La primera denuncia fue realizada por la periodista, militante feminista y precandidata a concejala por Unidad Ciudadana Mariana Steckler, quien reportó lo ocurrido ante la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. Steckler hizo pública su acción a través de las redes sociales, en las que recibió contundentes muestras de apoyo.

«Cuando un «humorista» hace un «chiste» de estas características desde los micrófonos de la radio de la Universidad Nacional del Litoral, radio pública, no podemos más que alarmarnos y repudiar enérgicamente su contenido. Repudio que, también hay que decirlo, nunca llegó por parte del conductor del programa, por lo menos públicamente, donde correspondía ya que el «chiste» fue hecho al aire. Que las mujeres sean objeto de burla y desprecio por parte de algunos sectores no sorprende, lamentablemente. Que las mujeres y su maternidad sean cuestionadas y descaradamente señaladas, tampoco. Que la sospecha recaiga sobre las mujeres de los sectores más vulnerables, tampoco», afirma la denunciante, que cierra su declaración pidiendo «basta de violencia mediática, de discriminación y odio de clase y de misoginia en los medios de comunicación».

Quien también se hizo eco de lo ocurrido fue la militante feminista Vanesa Oddi, ex concejala santafesina por el Frente Progresista Cívico y Social, quien radicó sendas denuncias en el Inadi y en el Centro Territorial de Denuncias, que puede derivar la actuación al Ministerio Público de la Acusación.

Oddi -a quien el humorista le «dedicó» el «chiste», con una clara y repudiable actitud provocativa y violenta- sostuvo: «Las denuncias no las realizo sólo por mi persona, sino por todas las mujeres que a través del «humor», son burladas, degradadas y cuestionadas en sus maternidades, despreciadas por la cantidad de hijxs, discriminando y violentando su condición de mujeres y omitiendo la corresponsabilidad de los varones en el ejercicio de la paternidad«.

«Resulta indignante que en un momento histórico en el que las mujeres estamos siendo abusadas, acosadas, violadas y asesinadas por la violencia machista y en el que estamos luchando por el derecho a decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, haya personas que en el ejercicio del poder que tiene la palabra en un medio de comunicación y particularmente en la radio de una universidad pública, se expresen de este modo. La violencia tiene muchas manifestaciones. Y lo que hizo este humorista, se define como violencia mediática«, sentenció.

La naturalización subterránea

En el informe “Denuncias radicadas en el INADI 2013-2018”  sólo el 2,5 por ciento son a medios de comunicación. A su vez, en el desglose de tipo de denuncia por sexo, éstas ocupan el último lugar entre los denunciantes hombres (con el 2,4 por ciento) y llamativamente ninguno entre las mujeres.

¿Esto significa acaso que las mujeres no sentimos discriminación en los medios de comunicación? Arriesgamos a decir en su lugar que la violencia simbólica que se ejerce mediáticamente está tan arraigada que es naturalizada al nivel de ni siquiera percibirla.

La filósofa Diana Maffia, primera defensora de género de un medio argentino (diario Perfil) sostiene que al analizar un mensaje, debemos “pensar quién lo emite, a quién, de qué habla. Pensar en todos estos sujetos involucrados en el acto de comunicar es también algo que permite ver subjetividades presupuestas. En la violencia simbólica, el sujeto dominante tiene el poder de la palabra, y violencia es la imposición de determinadas maneras de significar a otros”.

En este sentido cabe preguntarnos quiénes y a quiénes les hablan estos tradicionales medios denunciados. También qué hay detrás de un medio que construye a las mujeres como las feas, las provocadoras, las planeras, las que no cierran las piernas, las inútiles, las incogibles. La respuesta es sencilla: misoginia pura y dura. Y miedo, mucho miedo a la mujer sin miedo.


Dónde denunciar violencia simbólica y mediática
Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual

Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI)