“Ninguna familia sin navidad” fue la consigna del encuentro que este 24 de diciembre llevaron adelante la Red Puentes, Nuestramérica y Patria Grande para acompañar a personas en situación de calle y familias sin techo. Cena, espectáculos y ropero solidario en El Molino.

Las redes siguen sosteniendo, sobre todo en fechas que suelen ser de balances, replanteos y, muchas veces, de soledad. Eso fue lo que ocurrió este 24 de diciembre por iniciativa de Red Puentes, Nuestramérica y Patria Grande bajo la consigna “Ninguna familia sin Navidad”. Este evento se replicó en muchas ciudades del país y, en Capital Federal, reunió a más de cuatro mil personas frente al Congreso de la Nación. El objetivo fue simple pero grande: acompañar a personas en situación de calle y a familias sin techo, desde una lógica de cuidado colectivo y organización comunitaria.
En la expanada de El Molino, Fábrica Cultural unas 300 personas pudieron disfrutar de algo más que una cena navideña: música en vivo, espectáculos, postas de salud, ropero solidario, peluquería y espacios de recreación que formaron parte de una celebración sin alcohol ni sustancias. “Porque nadie se rescata ni se salva solo. Lo hacemos en comunidad”, afirmaron desde la organización.
Con alrededor de 250 voluntaries identificados con pecheras rojas que se sumaron a partir de una convocatoria, la actividad comenzó a las 18, con el sol pegando de frente en El Molino. Mientras niñes corrían y jugaban, con las caritas pintadas de colores y glitter, el espacio se llenaba de movimiento y alegría. Había un castillo inflable y una zona de juegos donde un grupo de jóvenes los acompañaba y cuidaba. Bajo un gazebo, tres largas mesas reunían a mujeres que se encargaban de separar prendas en el ropero solidario y asistir a quienes se acercaban en busca de ropa y calzado.
También estaba la sección peluquería -que tuvo una alta demanda- y la posta sanitaria, donde se realizaba la medición de presión arterial. Hubo espacio para distenderse bailando al ritmo de las bandas que pasaron por el escenario que estaba en la carpa mirando a las decenas de mesas preparadas, regalos, brindis y, como no podía faltar, la presencia de Papá Noel.

Mientras una hilera de pollos se doraban al calor de las brasas a un costado de la carpa, Periódicas pudo charlar con Yamila, coordinadora de Red Puentes, quien contó que era la primera vez que se realizaba este evento de noche, ya que los años anteriores se hacía por la tarde. Además, indicó que no recibieron aportes de ningún área estatal: “Todo lo que ves acá, son donaciones de la comunidad, hay más de 300 regalos todos donados por la gente; también donaron budines y pan dulce para la merienda y, además, tuvimos un alias que sigue abierto a través del cual la gente pudo donar. Esto lo organizamos también con la gente de Cáritas y de la Mesa del Diálogo, que ayudaron con dinero y voluntarios”.
En octubre, la Red Federal Puentes y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) dieron a conocer los resultados de un relevamiento realizado en la capital provincial que arrojaba una cifra dolorosa: 730 personas viven en la calle; mientras que en 2023 se habían registrado 505 y en 2024, 648. Es decir, que en solo dos años, el número creció un 44,5%. Acorde a estos números, Yamila confirmó que “la asistencia a este evento va en la misma evolución que los relevamientos: cada vez hay más personas en la calle y cada vez más se acercan a este evento o a la Brigada Solidaria que hacemos; hay más familias e infancias en la calle, por eso este año esperamos a unas 300 personas”.

El valor de involucrarse
Entre los más de 200 hombres y mujeres que asaban, cortaban el pelo, atendían el ropero solidario, cortaban verduras, jugaban con las infancias e iban de acá para allá asistiendo a todes les presentes en la previa de la navidad, desde Periódicas charlamos con algunos de ellos y ellas para saber por qué estaban allí y qué les había movido a anotarse en la convocatoria para pasar una navidad distinta, creando y sosteniendo lazos y redes que trascienden a la propia familia.
Belén es maquilladora artística y estuvo en el sector de juegos para niñes; a tono con su profesión, tenía sus ojos verdes llenos de brillos y nos contó que vio la noticia de la convocatoria y se inscribió. “Es la primera vez que estoy acá, las ganas de participar, de poder ayudar, siempre están en mí y ví la oportunidad de hacerlo. Desde el espacio con el que trabajo, de niñeces, poder estar presente, trayendo la magia de los colores, me encantó”. “Me parecen necesarias la empatía y la solidaridad, son momentos cruciales en los que necesitamos del trabajo comunitario, no pensar tanto en uno mismo y regalar tiempo de calidad, estar presentes”, agregó.

Ana Paula tiene 20 años y es la primera vez que hizo voluntariado. “Estaba un poco cansada de vivir quejándome de lo que veía a mi alrededor y no hacer nada. Entonces, un día me levanté y dije que tenía que dejar de quejarme, y qué mejor que compartir la alegría que siento y brindársela a alguien más. La importancia de involucrarse tiene que ver no sólo con ayudar a los demás, es algo inigualable que nos llena como personas”.
Silvia fue una de las mujeres al frente del ropero solidario y se anotó porque “me gustó la idea de ayudar a la gente que lo necesita, es la segunda vez que colaboro con la gente de Red Puentes, esta es mi segunda navidad”. Respecto al año anterior, afirmó que “hay más gente, hay más necesidad, pero no solo de alimento o de ropa, hay más necesidad de afecto”. Silvia aseguró que “es importante sumarse y dar tu tiempo, para la gente es muy importante, así lo siento y lo veo, la gente que está en la calle no tiene nada y este gesto creo que es de mucho valor”.

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