Una de cada tres considera que la maternidad frenó su carrera. Los datos son de una encuesta que realiza anualmente la Red de Mujeres Policías. Desde la agrupación reflexionan también sobre los reiterados casos de policías femicidas o abusadores.

Por quinto año consecutivo la Red de Mujeres Policías realizó una encuesta anónima y confidencial a los miembros de la fuerza policial.
Los datos de la consulta, que recogió 108 respuestas de personal en actividad y retirado, arrojan una profunda desigualdad de género y un deterioro generalizado en las condiciones laborales.
En base a los datos obtenidos por la Red resulta que “El 65% del personal encuestado es mujer pero, a pesar de la alta participación femenina, la estructura institucional sigue mostrando brechas de género. A esto se suman salarios de subsistencia y un alto desgaste emocional”.
¿Maternidad versus carrera?
Uno de los datos más contundentes es la percepción de que la maternidad opera como un obstáculo para el desarrollo profesional. Casi una de cada tres policías encuestadas considera que la maternidad afectó su ascenso o frenó su carrera dentro de la fuerza.
El dato es representativo, teniendo en cuenta que el 65.7% de las respuestas provino de personal femenino, lo que "refuerza la importancia de incorporar la perspectiva de género en las políticas institucionales", afirman desde la Red.
Precariedad generalizada
La encuesta subraya que, más allá de la cuestión de género, la fuerza atraviesa una crisis laboral que afecta al conjunto del personal. Según los datos, el 76.9% no puede cubrir la canasta básica de alimentos y el 90.6% no llega a fin de mes. Solo el 5.6% puede ahorrar.
El muestreo también indica que el 81.3% cumple funciones operativas de alto riesgo pero que el 70.8% no accede a cargos jerárquicos ni a posibilidades reales de ascenso.
Además, el 75% de los encuestados afirmó que el reciente cambio en la ley previsional "arruinó sus proyectos personales", sintiendo que fue un "golpe final para una base laboral que ya venía deteriorada".
En este contexto, el reclamo de asistencia psicológica es central: el 65.8% no puede atender su salud mental, mientras que el programa oficial ATE-IAPOS solo llega al 9.3% del personal.
La Red de Mujeres Policías concluyó que la fuerza está "agotada, mal paga" y con una "sensación extendida de abandono institucional". El personal policial, en su mayoría mujeres, hoy trabaja "para sobrevivir, no para vivir".
Violencia machista
Periódicas consultó a las miembros de la Red de Mujeres Policías sobre los reiterados casos de femicidas o abusadores dentro de la fuerza policial. Una de ellas, María, afirmó que “es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Nosotros como trabajadores de seguridad vemos los altos niveles de violencia doméstica, de género y laboral. Creo que se incrementa con la cuestión económica”.
María cuenta que en la policía “vemos un montón de compañeras víctimas de estas situaciones y venimos planteando muy seriamente a todas las partes del Estado estos temas. Esta gestión priorizó no perder personal en la calle, pero nosotras decimos que no necesitamos personas que están traspasando alguna situación de violencia atendiendo gente porque se traslada”.
Al respecto, la mujer afirma que “las nuevas exigencias del servicio también hacen que uno tenga menos tiempo como para poder atender su salud mental. He visto compañeros que están pasando momentos de ansiedad y se ponen violentos. Uno traslada lo que ve en el día a día a casa. No es que te sacás el uniforme y se van los problemas de encima. Por eso es tan importante este reclamo de atender nuestra nuestra salud mental. Es lamentable que no se tenga en cuenta porque el personal policial brinda un servicio y también está armado. Y eso es un riesgo para situaciones de violencia. No lo estoy justificando pero las evaluaciones psicológicas no se hacen como se debería o se minimizan”.
María cuenta que “en la encuesta anterior todos pedían equipos de salud mental, este año piden llegar a fin de mes. Este gobierno plantea una mano dura para todo el mundo, incluidos los trabajadores. Y es muy difícil hacer bien nuestro trabajo en una institución que está destruida o en pedazos. Nosotros somos servidores públicos y trabajadores, no somos fuerzas represivas”. Sobre este reclamo la representante de la Red de Mujeres Policías relata que “se han cerrado las puertas, no tenemos a dónde recurrir, no nos reconocen como agrupación, no nos dan bolilla con respecto a nuestras inquietudes, nuestras necesidades”.
Un organismo de amparo

Desde la Red de Mujeres Policías insisten en la importancia de la creación del “Centro Integral con perspectiva de género para mujeres policías”(CIPGEN). “Se presentó por tercera vez el proyecto en la Cámara de Diputados. Nunca logramos que lo aprueben ambas cámaras”, explicó María.
Se trata de un proyecto de ley que tiene por objeto garantizar la asistencia y el acompañamiento integral a las mujeres que se desempeñen en la Policía de la provincia y en la Dirección General del Servicio Penitenciario, que resulten víctimas de discriminación y violencia de género en el ámbito laboral. Este año el proyecto fue presentado por el diputado Fabián Palo Oliver, quien tomó la iniciativa que fuera presentada por la exdiputada Alicia Gutiérrez. Entre las funciones que tendría el organismo figuran las de recibir las presentaciones de las mujeres pertenecientes a las fuerzas de seguridad que hayan sido víctimas de discriminación y violencia de género, inclusive cuando el agresor sea personal perteneciente a la misma institución.
También, deberá implementar mecanismos de contención personal y psicológica, brindar asesoramiento jurídico, acompañar las actuaciones administrativas o judiciales a requerimiento de la denunciante; instar al Ministerio de Seguridad para que implemente acciones tendientes al cese de la violencia, aconsejar traslados, otorgar licencias, readecuar tareas, entre otras. Ademas, llevar registro de los casos en que intervenga y realizar estadísticas en base a estos registros.
“Las mujeres policías y penitenciarias necesitamos profesionales en un lugar específico y fuera de la institución”, finaliza María.

Escribe y edita. Colabora en la producción de notas y la realización audiovisual.
