La ley crea el “Sistema Provincial para la Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en el Ámbito Educativo”. Se basa en la Guía Ema para saber cómo actuar ante casos de violencia digital en las escuelas.

La Legislatura santafesina aprobó la denominada Ley Ema, que busca prevenir, detectar y acompañar a las comunidades educativas frente al acoso virtual, la difusión no consentida de imágenes y los contenidos creados con Inteligencia Artificial.
Tras obtener la sanción definitiva en la Cámara de Senadores, se convirtió en ley el proyecto presentado por la diputada provincial Celia Arena, que crea el “Sistema Provincial para la Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en el Ámbito Educativo”.
De esta manera, la provincia de Santa Fe se convierte en la primera del país en sancionar una ley específica para combatir la violencia digital en las aulas. “Nuestra provincia fue una de las pioneras en contar con leyes de prevención y atención en violencia familiar y de género entre los años 90 y principios de los 2000. Hoy, tres décadas después, en un mundo que ha cambiado y donde la dinámica de las violencias sigue evolucionando, continuamos ese rumbo", contextualizó Arena, sobre una iniciativa que también fue trabajada y articulada en la Cámara Alta por el senador Ciro Seisas.
La iniciativa toma su nombre de una adolescente víctima de violencia digital, Ema Bondaruk. Al respecto, la diputada Arena destacó que la norma representa "el compromiso de transformar el dolor en acción política, con el objetivo central de brindar a las escuelas herramientas para la prevención, detección y acompañamiento de estas nuevas formas de violencia, garantizando que el espacio educativo sea también un ámbito de cuidado, contención y ciudadanía digital crítica".

El proyecto de la legisladora se destaca por actualizar el marco legal frente a los desafíos tecnológicos actuales. De este modo, la ley tipifica explícitamente como violencia digital aquellas conductas vinculadas a la obtención, difusión o reproducción no consentida de imágenes íntimas o de desnudez, el acoso, el hostigamiento, la extorsión, el control o espionaje digital, la suplantación de identidad o difusión no autorizada de datos personales, los discursos de odio, la misoginia o discriminación en entornos virtuales, y la manipulación o creación de contenidos mediante inteligencia artificial generativa, entre otras modalidades.
El nuevo sistema alcanzará de manera obligatoria a todos los establecimientos educativos de gestión estatal y privada de la provincia de Santa Fe, en sus distintos niveles y modalidades. La normativa involucra activamente a estudiantes, docentes, equipos directivos, familias y personal no docente, poniendo especial atención en la protección integral de niñas, niños y adolescentes.
En cuanto a las acciones concretas a desarrollar en el territorio, la ley dispone brindar lineamientos pedagógicos y herramientas actualizadas a docentes y equipos de orientación escolar. Asimismo, determina la incorporación obligatoria en los programas curriculares de contenidos vinculados a la ciudadanía digital, el consentimiento y la privacidad, al mismo tiempo que garantiza el acompañamiento psicológico, pedagógico y legal a las víctimas de violencia digital dentro del ámbito escolar.
La propuesta se construyó en consonancia con un proyecto presentado a nivel nacional por la diputada Mónica Macha, trabajado en articulación con Laura Sánchez, mamá de Ema, junto a activistas y organizaciones especializadas que publicaron la “Guía Ema” como herramienta orientativa.
Arena destacó el recorrido de los familiares y de espacios como Faro Digital, el Colectivo Ley Olimpia y Defensoras Digitales, remarcando que su trabajo ha sido clave para visibilizar una problemática muchas veces minimizada y transformarla en una causa colectiva.
Programa de prevención y abordaje de violencia digital
El objetivo de la ley es que todas las escuelas de la provincia cuenten con un protocolo claro para actuar frente a casos de violencia digital, que se promuevan capacitaciones y que se trabaje de manera coordinada entre el Ministerio de Educación y la Secretaría de Género y Diversidad.
“Tenemos que entender que los chicos son nativos digitales y que ese mundo también es real, dinámico y cambiante", explicó Arena en la presentación del proyecto, y agregó: "Las burlas, los ataques o las humillaciones que antes se escribían en los pizarrones, hoy circulan por los celulares. Necesitamos herramientas, protocolos y acompañamiento para actuar de inmediato cuando ocurren casos como el de Ema”.

El proyecto toma como antecedentes la Ley Olimpia y la propia Guía Ema, valorando la fuerza transformadora de Laura, quien —según la legisladora— “convirtió el dolor en convicción y trabajo colectivo”.
Para la diputada es fundamental que el Estado esté presente en la prevención de estas violencias. “Para este proyecto fue fundamental tomar toda la energía y el trabajo de Laura que transformó el dolor con la convicción de saber que ni ella, ni la escuela ni los pibes tuvieron las herramientas para enfrentar esa violencia”, indicó, y finalizó: “Los adultos tenemos mucho que aprender y privilegiamos este trabajo en las escuelas para proteger a los chicas y chicos desde un lugar amigable”.
Guía Ema
La Guía Ema es mucho más que un manual: es un acto de amor. Su objetivo es brindar herramientas para que las escuelas, familias y comunidades educativas puedan detectar, prevenir y actuar ante situaciones de difusión no consentida de material íntimo y otras violencias digitales. Fue elaborada por organizaciones como Ley Olimpia Argentina, Faro Digital y Defensoras Digitales de México y promueve la conciencia de que “lo virtual es real”, impulsando una ciudadanía digital basada en el respeto, la empatía y los derechos humanos.
La guía desarrolla un marco conceptual que define las violencias digitales y sus distintas formas: desde la difusión no consentida de material íntimo hasta el ciberacoso, el grooming, el deep fake, la suplantación de identidad o el sharenting.
Pone especial énfasis en la violencia digital sexual como una extensión de la violencia de género. También explica cómo estas agresiones afectan a la salud emocional y social de las víctimas, y el rol fundamental de las instituciones educativas en la detección temprana, el acompañamiento y la educación preventiva, incorporando enfoques de género, diversidad y derechos de la niñez y adolescencia.
Finalmente, la guía detalla los pasos a seguir ante un caso de violencia digital, enfatizando la actuación inmediata, empática y confidencial. Recomienda, en primer lugar, escuchar sin juzgar, contener emocionalmente, frenar la viralización del contenido y articular con los equipos de orientación escolar y organismos especializados (fiscalías, servicios de protección, defensorías). Incluye orientaciones sobre cómo registrar los hechos, comunicarse con las familias y evitar la revictimización. Además, promueve acciones transversales de sensibilización, capacitación docente, participación familiar y fortalecimiento de la educación digital y la ESI, para construir escuelas seguras y conscientes del impacto real de las violencias en los entornos virtuales.
No se trata de un protocolo rígido, sino de un acompañamiento humano: escuchar sin juzgar, contener con empatía, frenar la viralización del daño y articular con equipos especializados. “No es una receta mágica ni estandarizada de cada situación porque la abrazan muchas escuelas, la trabajan muchos docentes y todas las instituciones son diferentes”, indicó Laura, la mamá de Ema. “Esto nos llena el corazón porque visibiliza las violencias digitales y eso ayuda a prevenirlas”, expresó.
Sobre la tarea de prevención de las violencias digitales, Sánchez sostuvo que “no es una tarea fácil, es una tarea titánica”. Y agregó que es bueno pensarlo con una analogía: “Cambiamos todas las prácticas, cómo compramos cosas, cómo sacamos turno al médico, cambiamos todo por lo que no podemos dejar de pensar en que también cambiaron las prácticas de lo sexual y las violencias”.
Para la madre de la adolescente cuya historia le da nombre a la guía, “internet no es algo neutral” y “todo lo que sucede en el plano analógico se traslada a lo virtual, lo bueno y lo malo, las estructuras de poder, las desigualdades, las violencias”. El principal paso para poder erradicar estas violencias es, según Laura, “ponerle nombre: se llama violencia digital y no hay que tenerle miedo porque eso paraliza, hay que trabajarlo”. Con ese impulso nació la guía y ahora, con ella, una ley para combatir la violencia digital en nuestra provincia.
