Avanza en la Legislatura un proyecto autoría de Felipe Michlig, junto con la Mesa interreligiosa de Diálogo Santafesino, para declarar a la provincia territorio libre de discursos de odio. El texto establece la incorporación de la figura entre las faltas contempladas por el Código de Convivencia provincial y una penalización a través de multas contra los infractores de hasta 8 millones de pesos a conmutar mediante capacitaciones en la materia brindadas por el Ministerio de Cultura.
Victoria Stéfano

A mediados de junio el Senado provincial dio media sanción a un proyecto de ley que busca combatir los discursos de odio a nivel provincial.
La propuesta impulsa la incorporación, al capítulo de Faltas del Código de Convivencia, de "toda expresión -verbal, escrita, simbólica, audiovisual o digital- que incite, promueva, justifique o naturalice la discriminación, la hostilidad, la violencia o el menosprecio hacia una persona o grupo de personas".
Además incorpora, para la penalización de dichas conductas, multas de hasta 8 millones de pesos a conmutar a través de capacitaciones.
Historia
La iniciativa surgió de la Mesa de Diálogo Santafesino, un espacio que reúne a líderes religiosos católicos, evangélicos, islámicos y judíos.
A propósito de ello, con la venia de la Cámara baja, la Mesa realizó, en el hall de la Legislatura, la jornada “Por el respeto, la convivencia y la paz en la pluralidad: Santa Fe, provincia libre de discriminación y discursos de odio”.
La iniciativa legislativa, con autoría del propio Felipe Michilg, presidente provisorio del Senado, fue aprobada al día siguiente del encuentro y remitida de forma inmediata a Diputados para su tratamiento.
Desde el 23 de junio el proyecto se encuentra en la comisión de Derechos y Garantías, y tiene asignadas como siguientes pasos el análisis de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Asuntos Constitucionales.
Discursos de odio: entre la sanción y la educación
Con apenas cinco artículos, el texto impulsado por Michlig señala que "tiene por objeto declarar a la provincia de Santa Fe como territorio libre de discursos de odio, establecer medidas de prevención y concientización y promover la convivencia democrática basada en el respeto a la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación".
Y sienta un precedente en la desambiguación del concepto de discursos de odio, a tavés de las distintas vías de su expresión como "verbal, escrita, simbólica, audiovisual o digital" y su propósito y efectos: la incitación, promoción, justificación o naturalización de "la discriminación, la hostilidad, la violencia o el menosprecio hacia una persona o grupo de personas en razón de su raza, color, origen étnico o nacional, nacionalidad, religión o creencias, género, sexo, orientación sexual, identidad o expresión de género, discapacidad, condición socioeconómica, estado de salud, edad u otras personalísimas".

Un eje interesante del conciso texto es el de las campañas de sensibilización que propone. De acuerdo al artículo 3, el Estado santafesino, a través del Ministerio de Cultura, "debe diseñar e implementar campañas de comunicación y sensibilización social dirigidas a la población en general, con énfasis en entornos digitales, orientadas a la prevención de los discursos de odio y a la promoción de una cultura de respeto y convivencia democrática". El proyecto no entra en detalles sobre articulaciones posibles con organismos con objetos relativos a la materia como la Secretaría de Derechos Humanos, o de Mujeres Género y Diversidad.
En lo propiamente penal, el texto busca la incorporación de un "artículo 62 bis" en el Libro III, "De las faltas y sus penas", Título II, "Contra la tranquilidad y el orden Público", Capítulo I, de la Ley provincial 10.703 y modificatorias -Código de Convivencia de la Provincia de Santa Fe-.
El texto de dicho artículo propuesto establece la figura de "discursos de odio" y que "los que individualmente o en grupo incurrieran en conductas calificadas como discursos de odio serán reprimidos con una multa de hasta sesenta (60) jus", unos 8 millones de pesos, "que podrá ser conmutada por la realización de un curso de abordaje interdisciplinario sobre los mismos", a cargo del Ministerio de Cultura o el organismo que en el futuro lo reemplace.
Límites claros y entornos digitales seguros
Uno de los que acompañó la media sanción del proyecto fue el senador por La Capital, Francisco "Paco" Garibaldi. Acerca de la importancia de la normativa, el legislador, en diálogo con Periódicas, sostuvo que "defender la convivencia no significa acallar las diferencias, sino garantizar que todos puedan opinar sin miedo a ser agredidos" y que la propuesta no pretende avanzar sobre la libertad de prensa ni los debates legítimos sino que fija límites en lo sostenible en el debate público.
"El límite entre una crítica firme y un discurso de odio es claro: el discurso de odio no busca discutir una idea sino deshumanizar, discriminar e incitar a la violencia contra un grupo o persona. Preservar la libertad de pensar del otro es, precisamente, la base indiscutible de la convivencia democrática", explicó Garibaldi.
Acerca del contexto añadió que "hoy debemos contemplar el momento que nos toca transitar como sociedad, ya que las agresiones ya no ocurren únicamente en la calle o en los espacios físicos tradicionales" y que "la violencia digital y el anonimato en las redes sociales generan daños psicológicos muy profundos y deterioran gravemente el tejido social".
Para el senador lo que este proyecto viene a discutir es precisamente lo que sucede con la violencia discursiva en diversos contextos: "Lo vivimos de manera muy clara en el marco del Mundial, cuando la pasión deportiva muchas veces se vio eclipsada por verdaderas olas de discursos de odio dirigidos hacia nuestro país. Lo que en el fútbol solía limitarse al folclore de la chicana o la rivalidad, en los entornos digitales mutó en agresiones xenófobas, estigmatización y discriminación sistemática".
"Para nosotros como sociedad, esa violencia no fue inocua: empañó un momento de celebración comunitaria, expuso el acoso masivo que sufren personas e instituciones y dejó al descubierto cómo el anonimato acelera el desprecio por el otro", indicó el legislador.
"Por todo esto, la ley contempla de manera explícita los entornos digitales. Es ahí, donde los límites suelen borrarse con mayor facilidad, donde más necesitamos diseñar campañas de sensibilización, promover una cultura del respeto y garantizar que el espacio digital sea un lugar seguro para todos", concluyó.

Escribe. Se especializa en la temática trans-travesti y las notas viscerales.
