En medio de la crisis que atraviesa al sistema científico argentino, dos santafesinas alcanzaron la categoría más alta de la carrera de investigadoras del CONICET. La promoción de Silvina Drago y Liliana Forzani a investigadoras superiores reconoce trayectorias de excelencia y marca un avance en un ámbito donde las mujeres siguen siendo minoría en los cargos de mayor jerarquía.

En un contexto de grave crisis del sistema científico y universitario nacional, todavía encontramos algunos motivos para celebrar: Santa Fe sumó esta semana dos mujeres científicas más a la cúspide de CONICET. Silvina Drago y Liliana Forzani fueron promovidas como investigadoras superiores, un lugar compuesto mayoritariamente por varones cis, pero ¿qué implica esto?
El sistema de ciencia pública argentino se encuentra compuesto por un grupo heterogéneo de instituciones, pero CONICET y las universidades nacionales nuclean la mayor cantidad de personas dedicadas exclusivamente a este trabajo y juntos representan los pilares de la ciencia argentina.
CONICET tiene particularidades: el trabajo científico se encuentra constantemente evaluado y tanto el ingreso, la promoción como la permanencia pueden generar dolores de cabeza.
El primer paso para el ingreso al sistema es resultar seleccionada con una Beca Doctoral, otorgada luego de una exhaustiva evaluación. Luego de obtener el título de doctor/a, podés postularte a una Beca Postdoctoral, lo que requiere nuevamente ser evaluada, pero con muchas chances de no resultar seleccionada, y más en contextos de políticas neoliberales. Idealmente, hasta aquí son cinco años de doctorado y tres de posdoctorado, a los cuales se le suman los años de formación de grado realizados previamente.
Recién después de estas etapas y todo lo que ellas implican (hacer una tesis doctoral, publicar papers en revistas de prestigio internacional, asistir y exponer en congresos nacionales e internacionales, dar charlas, hacer trabajo de campo, generar conocimiento, realizar acciones de comunicación de la ciencia y formar recursos humanos, entre muchas otras cosas) podés presentarte para ingresar a Carrera de Investigador Científico y Tecnológico (CIC).
Hasta aquí, el propio sistema no te considera trabajador/a. Recién una vez que las personas ingresan a CIC comienzan a ser consideradas por las regulaciones laborales nacionales como trabajadores del Estado, categoría que excluye a investigadores en formación, es decir a becarios y becarias doctorales y postdoctorales.
Sin embargo, aún para aquellos que se encuentran en CIC, se trata de una estabilidad condicionada, sujeta a evaluaciones periódicas, en especial a la aprobación de informes. Ello deja abierta la posibilidad de ser removidos del puesto si no se cumple con los estándares requeridos por el propio sistema científico.

¿Cómo es la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CIC) de CONICET?
Luego de terminar el doctorado y el posdoctorado, con los antecedentes de los últimos, como mínimo, 13 años de tu vida, podés postularte para ingresar a CIC. Nuevamente te evalúan, compitiendo con personas que también se han dedicado a hacer las múltiples tareas esperadas. La cantidad de personas que ingresan depende de los fondos que otorgue el gobierno nacional y, en el contexto actual, de que se efectivicen esos ingresos.
La CIC está compuesta por múltiples categorías organizadas jerárquicamente: Asistente, Adjunto, Independiente, Principal, Superior. Para avanzar en cada una de ellas tenés que promocionar y, para ello, obviamente una vez más, te evalúan.
Carreras desiguales
Los estudios de género han documentado con exhaustividad las desigualdades persistentes en el campo científico y las barreras que enfrentamos mujeres y disidencias en las carreras de investigación. En CONICET, según los datos correspondientes al año 2024, del total de investigadores el 53,74% son mujeres, pero ellas representan sólo el 25,68% en la categoría superior, la más alta del sistema.
Por eso, tener mujeres en lugares de poder, prestigio y reconocimiento que impulsen carreras científicas de mujeres y disidencias es un motivo para celebrar, aún en un contexto hostil para la ciencia y sus trabajadores y trabajadoras.
Que ellas se encuentren ahí y que la noticia llegue la misma semana en que se celebra el Día de la mujer y la niña en la ciencia potencia la lucha por una ciencia más justa e igualitaria.
Drago y Forzani, en la cúspide del CONICET
La Dra. Silvina R. Drago se recibió de Bioquímica en 1994, realizó estudios de posgrado de maestría en Ciencias de los Alimentos (1998), doctorado de la Universidad de Buenos Aires. Área de Nutrición (FFYB-UBA) (2002) y doctorado en Ciencias Biológicas (FBCB-UNL) (2007).
Ingresó a la carrera de investigadora científica del CONICET en 2005. Desde 2018 es profesora titular de la cátedra de Formulación de Alimentos en FIQ-UNL. Actualmente, es directora de las carreras de posgrado Maestría y Doctorado en Ciencia y Tecnología de Alimentos y tiene más de 165 trabajos publicados en revistas y libros internacionales.
Su especialidad son los estudios de compuestos bioactivos y su bioaccesibilidad; el desarrollo de alimentos mejorados nutricionalmente y bio-funcionales, principalmente a base de cereales y precocidos por extrusión; y la obtención de biomoléculas a partir de residuos de la industria alimentaria.

Liliana Forzani es profesora en la Universidad Nacional del Litoral e investigadora del CONICET. Es doctora en Matemática (Universidad Nacional de San Luis) y doctora en Estadística (University of Minnesota).
Su investigación se centra en estadística multivariada, reducción suficiente de la dimensión y regresión por mínimos cuadrados parciales. Fue la primera mujer presidenta de la Unión Matemática de América Latina y el Caribe (UMALCA, 2021–2024) y es una activa promotora de la equidad de género en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Recibió el Premio L’Oréal-UNESCO–CONICET para Mujeres en Ciencia en 2008 y en 2022 la Primera Mención en el premio Franco-Argentino Científicas Que Cuentan. Embajada de Francia, CONICET.
Autora: Sacha Lione / Edición: Ileana Manucci
