Se presentó el informe realizado por investigadoras de la UNRAF sobre la estructura de los medios de Rafaela y Sunchales y las experiencias de sus trabajadoras. Un análisis necesario para repensar el lugar que ocupan mujeres y disidencias en un sector aún atravesado por desigualdades.

Un equipo de investigación de la Licenciatura en Medios Audiovisuales y Digitales de la Universidad Nacional de Rafaela (UNRAF), conformado por docentes-investigadores/as, graduadas, estudiantes avanzados/as y una becaria, desarrolló entre 2022 y 2024 el proyecto. Su título: “Quiénes trabajan en los medios de comunicación. Un estudio con perspectiva de género en torno a la estructura organizativa de medios y las experiencias de sus trabajadoras en el departamento Castellanos, Santa Fe”.
La investigación fue presentada en la misma universidad y Periódicas formó parte del debate. La propuesta fue analizar la realidad de las mujeres y disidencias que trabajan en los medios de comunicación de la zona. ¿A qué desafíos se enfrentan?, ¿qué obstáculos persisten?, ¿qué estrategias se construyen para transformar espacios históricamente dirigidos por varones?
En charla con dos de las autoras del informe, Victoria Batiston y Cecilia Perren (la tercera es Denise Zenklusen) se buscó conocer cuál es el mapa de medios y géneros en ese departamento provincial y cuál fue el disparador para realizar la investigación. “Somos docentes de la Licenciatura en Medios Audiovisuales y Digitales de la Universidad Nacional de Rafaela -explicó Cecilia-. Esa labor nos llevó a preguntarnos en dónde y cómo son las características de los espacios en los que trabajarán quienes estudian la carrera. Además, nuestras cátedras y proyectos de investigación están vinculadas a los medios de comunicación por lo que consideramos fundamental vincularnos con el territorio y con lo que está sucediendo en la ciudad y en la zona”.
Por su parte, Victoria sostuvo que “algunas de nosotras antes de trabajar en la universidad, hemos trabajado en medios locales y, por lo tanto, conocíamos en cierta medida el universo de estudio; incluso tenemos amigas o personas cercanas que trabajan en periodismo. A esto se suma que, como decía Ceci, desarrollamos proyectos de investigación relacionados a la temática y por tanto también hacemos lecturas de lo que sucede en otras localidades. En nuestras búsquedas encontramos algunos estudios que reflexionan sobre estos temas, quizás en su mayoría relacionados al análisis de los contenidos de medios”.
Desigualdad y resistencia: las experiencias desde el territorio
Un dato que refleja la investigación, que abarcó a un total de 42 medios, son las desigualdades estructurales y cómo impactan específicamente en mujeres y disidencias. En el último caso, la ausencia es total, “no encontramos ni una persona trabajando en ninguno de los medios de la zona”, indicaron.
Aunque sí hay mujeres trabajando en estos espacios, las diferencias son notorias y un claro ejemplo es que solo una dirige un medio de comunicación. “En las entrevistas, esas desigualdades resultaron muy evidentes, todas mencionaron dificultades para ocupar puestos de mayor jerarquía o centralidad, sueldos inferiores e, incluso, situaciones de violencia laboral”, relató Cecilia. Pero esas no fueron las únicas diferencias que se vieron reflejadas.
Las profesionales consultadas para la investigación manifestaron, además, atravesar situaciones relacionadas a las continuas revisiones en las notas que ellas producen dentro de los medios. “Esto es totalmente desigual a sus compañeros varones, que producen sin que nadie revise esas notas. Algunos sectores del periodismo fueron señalados como espacios muy masculinizados y en los que habían recibido comentarios con tintes descalificadores y/o relacionados a lo sexual. Aquí se destacó al periodismo deportivo como uno de los espacios más difíciles para trabajar siendo mujer”, afirmó Victoria.

Para “sobrevivir” en los medios es necesario desarrollar estrategias y prácticas transfeministas. Quienes transitamos esos espacios sabemos que esa necesidad existió siempre, aunque tiempo atrás no pudiéramos identificarla del todo. Más de una vez escuchamos que tal o cual profesional era una “jodida”, cuando en realidad esa periodista no tenía otra opción que fortalecerse para no ser devorada por dinámicas laborales hostiles. “Las trabajadoras de prensa plantearon que la estrategia es ´hacerse fuertes´,´estudiar´ y apoyarse entre mujeres, darse lugar, cuidarse”, explicaron las investigadoras.
“En general, nos decían que había que ´resistir´, forjar personalidades fuertes que les permitan ocupar estos espacios y continuar produciendo, poder desarrollar la carrera que tanto desearon, que estudiaron. Nosotras como investigadoras nos quedamos pensando en que esto sucede en muchos ámbitos. Es decir, esto de que armamos redes para resistir, para acompañarnos. Está buenísimo, pero al mismo tiempo creemos que también es desgastante que tengamos que seguir soportando ciertos comentarios, por ejemplo, en nuestros trabajos; que parezca que no hay otro horizonte posible que seguir resistiendo”, aseguró Batistón.
En el diálogo con las investigadoras surgió la pregunta si durante el trabajo encontraron algún tipo de resistencia dentro de los medios a la hora de incorporar la perspectiva de género y diversidad y cómo se expresan esas tensiones en las prácticas laborales cotidianas. A lo que Cecilia comentó que “una de las entrevistadas logró incorporar la perspectiva de género en la redacción en la que trabajaba y cumplir el rol de ´editora de género´pero sin reconocimiento ni pago. Su labor era gratuita y dependía de su voluntad. En el resto de los casos se reconoció que no se trabaja con perspectiva de género ni se han realizado capacitaciones en la temática”.

Escuchar, debatir y transformar: la necesidad de cambiarlo todo
El trabajo de investigación fue presentado en la UNRAF, en un aula llena de estudiantes y también de periodistas de la zona. Allí se generó un debate sobre de qué manera los hallazgos del informe dialogan con las experiencias cotidianas de las trabajadoras y disidencias, quienes vienen denunciando precarización, sobrecarga y falta de reconocimiento dentro de sus espacios laborales. Pero el diálogo también invitó al pensamiento crítico, a la búsqueda de alternativas: cómo puede este estudio convertirse en una herramienta política y comunitaria para transformar las condiciones de trabajo de mujeres y disidencias.
“Los intercambios que pudieron darse el día de la presentación, demuestran la necesidad de que los medios se capaciten en perspectiva de género, poder desarrollar algo como lo que fueron las capacitaciones en Ley Micaela, aplicadas a este sector”, sostuvieron las disertantes.
“Creemos que lo que emerge de los hallazgos de la investigación no es distinto a lo que sucede en distintos espacios de trabajo en general y/o de otros espacios que habitamos en la vida cotidiana. Por ejemplo, la sobrecarga que implica trabajar, ocuparse de las tareas de cuidado y del hogar. Tener que cumplir al 100 con todo lo que nos proponemos, tener miles de responsabilidades que asumir y que todo salga bien”, sostuvo Victoria.“Lo que sí notamos -agregó- es que, en el periodismo, esto se complejiza si pensamos que es un trabajo en el que los fines de semana y los feriados no existen. En las entrevistas salió mucho esto de que es una profesión que no tiene descanso, lo que hace que la precarización se sienta de una manera muy profunda”.

Sobre el diagnóstico, no dudaron en afirmar que “es desalentador. Los medios de comunicación son hostiles para las mujeres. Las que ´subsisten´ lo hacen a fuerza de convicción, compromiso, resistencia y red, pero esta realidad se puede revertir. Creemos que es fundamental retomar el debate y trabajar por la reglamentación de la Ley de Equidad de Género en los medios de comunicación y fortalecer la articulación con la universidad, por ejemplo, para fomentar capacitaciones y programas que permitan ampliar la perspectiva de género y de derechos”.
Por otra parte, las investigadoras indicaron que, desde la realización del estudio hasta la actualidad, se han incorporado mujeres jóvenes a los medios de comunicación, muchas de ellas estudiantes y/o graduadas de las universidades locales, profesionales capacitadas para reflexionar sobre la información que se construye y sobre la forma en que se produce la noticia. “Si bien esto va en línea con lo que resaltamos antes, de las resistencias como solemos decir, los espacios se disputan desde adentro, entonces puede ser un motivador para seguir fortaleciendo esas redes hacia el interior del sector”, reflexionó Victoria.
Por último - y quizás este párrafo sea un automimo a nuestro medio- Cecilia y Victoria se refirieron a la invitación a Periódicas para participar del panel durante de la presentación: “La idea de invitar a compañeras que admiramos mucho el trabajo que realizan, fue un puntapié también para que estudiantes de la ciudad puedan conocer una experiencia de autogestión y por qué no, impulsar un medio de este tipo. Creemos que, con tanta oferta de estudios relacionados al gran campo de la comunicación en Rafaela, así sea en el nivel secundario como en el universitario, sería sumamente interesante que se emprendan otras experiencias de comunicación y que se diversifique el ecosistema de medios, que actualmente está muy concentrado”.


Escribe notas y gestiona recursos.
