En este episodio de Tiene nombre abordamos el accionar machista del exjuez Rodolfo Mingarini en el caso Spies y el patrón de fallos que revelaron una mirada sesgada sobre la violencia sexual. A partir de allí, se reactivó la discusión sobre la formación judicial y la urgencia de comprender que sin consentimiento hay abuso.

Un fragmento de la audiencia del caso de Leandro Spies puso en foco la actuación del entonces juez Rodolfo Mingarini. En ese registro, el magistrado expresó: “Podemos pensar que habría habido relaciones forzadas, pero no puedo entender cómo si va a tener relaciones forzadas, empujándola, sometiéndola, se tomó el tiempo de colocarse el profiláctico y luego avanzar sobre el cuerpo de la víctima que según lo que está acá, se negaba. La verdad es que ahí es donde me genera la mayor duda”.
La viralización de ese video expuso una concepción errónea y peligrosa sobre la violencia sexual: el consentimiento no puede ser inferido ni relativizado por las circunstancias que rodean el ataque. A partir de esos dichos, y del análisis integral de su desempeño, se abrió una investigación contra el magistrado. El proceso señaló que Mingarini había sostenido un accionar repetitivo, sesgado y machista en causas vinculadas a delitos sexuales. Finalmente, fue desplazado de su cargo.
La revisión de su actuación no se limitó al caso Spies: el tribunal examinó su criterio en 10 expedientes más relacionados con abusos y violencia de género. En todos, según la investigación, el juez tendió a favorecer a los imputados y minimizar los relatos de las víctimas.
En este capítulo de "Tiene nombre" analizamos el caso que reavivó el debate sobre la formación con perspectiva de género dentro del Poder Judicial y la necesidad de revisar las prácticas que relativizan la falta de consentimiento y buscan disfrazarla para desestimar abusos.
La investigación periodística y la trama detrás del juicio político
La periodista Bárbara Favant -una de las fundadoras de Periódicas- fue quien sacó a la luz e investigó este caso y el accionar del juez. Sobre ese momento recordó que “20 diputadas de distintos espacios políticos provinciales hicieron la denuncia colectiva en la Procuración General y después el procurador también llevó adelante su propia investigación. Empezaron a revisar todos sus dichos y fallos y claro que había fuertes resistencias dentro del sistema judicial. Los jueces son un conglomerado que se corporativizan enseguida y nunca había ocurrido, más allá de un caso anterior, que en la justicia santafesina ni en la Argentina se destituyan jueces. Al ser un juicio político también estuvieron implicados distintos senadores y diputados que terminaron siendo jurado también en ese proceso. Fueron 10 jueces en total y uno fue quien es ahora el gobernador de la provincia, Maximiliano Pullaro, quien de entrada estuvo a favor de la expulsión de Mingarini del sistema judicial; su opinión no generó dudas al respecto, fue muy claro desde el principio. La resolución fue unánime”.
Favant también recordó que Mingarini era parte de la burguesía política santafesina y se refirió al rol que tuvo, una vez más, el movimiento de mujeres: “Su familia también pertenecía al sistema político y judicial de Santa Fe pero, más allá de eso, no tenía padrinos políticos tan fuertes como para haberlo mantenido en su puesto. Así que sin dudas una pata enorme en este proceso fue el movimiento feminista, que mantuvo durante más de un año vigente de este tema, siguiéndolo y haciendo manifestaciones permanentes frente al poder judicial y reclamando que Mingarini se tenía que ir porque las mujeres santafesinas necesitábamos un sistema judicial que esté a la altura de la coyuntura”.
La periodista tuvo un rol importante en que este caso salga a la luz y tomara notoriedad ya que seguía el accionar del magistrado desde el caso del ex boxeador Carlos Baldomir condenado a 18 años de prisión por abusar de su hija. “El juez decía que no había pruebas suficientes para creerle a la niña. A partir de ese caso empecé a mirar los fallos de este juez. Era difícil porque en primera instancia todos los juicios son orales, entonces lo que dice un juez, por más que un periodista escriba y traslade las palabras, no tiene tanto impacto si ese juez no pasa a lo escrito esas cosas dichas en la audiencia”, afirmó.

Qué es el consentimiento
En el transcurso de este capítulo, buscamos echar luz sobre lo que significa el consentimiento para comprender estas fallas en el accionar judicial. Para ello, charlamos con la fiscal de la la Unidad Fiscal Especial de Violencias de Género, Familiar y Sexual, Luciana Escobar Cello, quien nos explicó que “lo primero que hay que entender es que el consentimiento es la manifestación de una persona de querer participar junto a otra de un acto sexual. Cuando hablamos de consentimiento hablamos siempre de víctimas adultas, porque las víctimas menores de edad no tienen consentimiento, o sea, ahí siempre hay una absoluta falta de consentimiento”.
“La falta de consentimiento es cuando realmente no quiere abordar ese acto sexual con la otra persona. Aquí es importante destacar varias cosas, en principio que el consentimiento no es un proceso y es importante aclararlo, el consentimiento es un momento. Es decir, el momento previo o durante el abordaje del acto sexual. Entonces, eso es muy importante destacar, puede ser que una persona haya estado en una fiesta con alguien, hayan estado conociéndose, hayan tenido un buen vínculo, pero con posterioridad llegaron a un lugar en donde se plantea un acto sexual, no es del modo que esa persona quiere y cuando hay un no, es un no. Eso es muy importante destacar”, agregó.
El capítulo
En este capítulo también charlamos con las abogadas Jaquelina Bussi y Paula Condrac, con y María Angeles Pais del estudio Lazos.
La serie de podcasts "Tiene nombre" es realizada con la dirección de Thamina Habichayn y Belén Degrossi, la producción de Gabriela Filereto y la realización de visuales a cargo de Titi Nicola.
Podés escucharlo acá mismo, o en nuestra cuenta de Spotify.
