La Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) se declaró en crisis. En ese contexto, charlamos con Verónica Luna, presidenta de la cooperativa Reciclando Nuestros Sueños, para conocer el impacto de la crisis en la mujeres cartoneras de Santa Fe.
[su_heading size="14" align="left" margin="4,2,"] Gabriela Filereto[/su_heading]

En el contexto de la profunda crisis económica que afecta a la clase trabajadora argentina, hay sectores que se ven más golpeados que otros. Este es el caso de las y los cartoneros y recicladores urbanos, una de las actividades más castigadas por la escasez de recursos, las medidas políticas y el desempleo que no para de crecer.
La medida tomada hace algunas semanas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, es una muestra de la vulneración y criminalización a este sector: el intendente Jorge Macri decididó sancionar a quienes revuelvan los contenedores de basura y ensucien la vía pública con multas de entre $59.260 y $890.544.
La gravedad de la situación llevó a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) a declarar formalmente la crisis del sector. A través de un comunicado, la organización señaló: “Hace muchos años que iniciamos un proceso de organización de nuestra actividad y hace más de cinco años que se vienen comercializando más de 60 toneladas por mes de material reciclable a la industria (materias primas para otros procesos productivos). El ingreso promedio de los cartoneros cayó un 60%”.
En la ciudad de Santa Fe existe la cooperativa de trabajo Reciclando Nuestros Sueños -ubicada en San Juan 1250, en barrio San Lorenzo- que desde hace años trabaja gestionando, organizando recicladores y también educando a la sociedad en la toma de conciencia de producción de residuos. “Hay aproximadamente 1500 cartoneros en la ciudad, si los ven en la calle, cada uno de ellos está trabajando, poniendo el lomo para llevarle un plato de comida a sus hijos. Son trabajadores como cualquier otro. Nuestra sociedad no puede mirar para otro lado, debe ser solidaria con nosotros y al mismo tiempo contribuir a fortalecer un sistema de reciclado con inclusión social”, manifestaron.
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Su presidenta es Verónica Luna y fue una de las que alzó la voz ante este desolador panorama. Luna dialogó con Periódicas para ahondar en las causas de esta crisis que atraviesa al sector y sus posibles soluciones.
Entre los motivos, la trabajadora enumeró: la caída del consumo, ya que hay menos cartón y materiales reciclables disponibles en la vía pública y comercios; la importación de residuos, donde la apertura de importaciones ha generado una competencia desleal; el aumento de trabajadores, ya que cada vez más personas, incluidos adultos mayores, se suman a la actividad del cartoneo como única fuente de ingresos y, por último, el precio del cartón reciclado, que ha caído drásticamente.
Frente a la situación que están pasando, y consultada sobre qué políticas públicas o medidas concretas podrían implementarse para proteger el trabajo de los cartoneros y garantizar un precio justo por los materiales reciclables, Luna detalló que “lo primero sería que se cierren las importaciones de celulosa que en este momento están perjudicando a nivel provincial y nacional a las cooperativas por el precio muy bajo que están pagando las toneladas de material, ya que compran afuera a menor valor y a las cooperativas le pagan menos, nos pagan miseria por el material que rescatamos todos los compañeros".
"Por otro lado, que cada municipio reconozca a los compañeros que trabajan en planta de cada cooperativa por la recuperación de materiales. En Santa Fe nos gustaría que el municipio reconozca el trabajo de los compañeros de la planta y también las toneladas que se juntan al mes”, agregó.
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Estrategias de supervivencia de las cartoneras
Dentro del cartoneo las actividades se distribuyen de manera equitativa; sin embargo, esta coyuntura económica impacta de manera particular en las mujeres cartoneras, agravando su situación por una doble vulnerabilidad: muchas son jefas de hogar y sobre ellas recae la mayor carga de cuidados. Extender las jornadas de recolección y estirar el mango para garantizar el plato de comida, la ropa, el calzado o los medicamentos de sus hijes son parte de la estrategia de supervivencia.
“Nos levantamos y salimos a recolectar materia. A medida que el compañero pueda cargar peso en el carro, lo hace; a veces es muy pesado, sobre todo para los que salen caminando. Esa tarea las hacen los hombres y también las mujeres, incluso muchas compañeras lo hacen con sus hijos, cuando salen de la escuela”, relata Verónica.
“En la cooperativa tenemos varios grupos, pero hacemos todo juntos. Hay dos compañeras que son balanceras, quienes descargamos los camiones y a ese material lo enfadarnos. Luego, pesamos el fardo, se lo estiba y llenamos un camión con 64 fardos; otro camión de la Federación de Cartoneros se lleva a la cooperativa de Avellaneda en Buenos Aires el plástico, latas y papel blanco, entre otras cosas”, cuenta.
Sobre la situación particular de las mujeres cartoneras en este contexto de crisis, Luna explica: “A nuestras compañeras de la cooperativa las afecta y mucho, ya que tenemos que pensar cómo estirar la platita en estos momentos por los chicos, que tenemos comprarles zapatillas, pagar la cuota de la escuela. Priorizar esas cosas y muchas veces dejar una platita aparte para que ellos coman porque lamentablemente muchas veces, muchos compañeros, no llegan a subsistir ni a una semana con la plata que ganan con la venta de su material. Lamentablemente nos está afectando mucho más porque tenemos que salir con nuestra pareja más a la calle a recolectar más material; nos perjudica demasiado porque sí o sí tenemos que pensar que nuestros hijos coman, tenemos que salir sí o sí por ellos, porque si no nuestros hijos no comerían”.

Cómo colaborar y poner en valor el trabajo cartonero
Respecto de cómo la ciudadanía puede contribuir con el trabajo esencial que llevan adelante las y los cartoneros, la presidenta de Reciclando Nuestros Sueños responde con un llamado a les santafesines: “Tenemos que tener conciencia y cuidar nuestra casa, que es la de todos. Les pedimos que clasifiquen el material, que hagan la separación en origen, que los saquen en bolsas diferenciada para que el compañero que pase por ahí solamente levante los materiales reciclables y a lo otro lo deje. Muchas veces pasa que ponen todo el material junto y los compañeros tienen que abrir la bolsa, sacar el material que le sirve, pero muchas veces ese material sirve pero a menor valor. También las empresas pueden darnos una mano, nosotros estamos haciendo un convenio con algunas para que nos lleven el material reciclable, estamos entregando certificados a ese empresario o a quien nos dona una vez al mes material”.
Además, explica que la gente puede acercar material reciclable a una cooperativa y “eso va a ser un incentivo para los compañeros que trabajan dentro de la planta. También queremos invitar a que conozcan nuestra cooperativa, el trabajo que hacemos, los materiales que vamos juntando, cuántos camiones se vendieron en la industria. Podemos enseñar a los chicos, incluso hemos recibido y dado charlas en varias escuelas para que tomen conciencia de la separación. Hace dos años teníamos promotoras ambientales, que salían a las escuelas y a distintos lugares para enseñar sobre la separación en origen, ahí hacían el contacto con las escuelas, del barrio vinieron todas. Recibimos a chicos de la primaria que vieron el trabajo que hacíamos, les enseñamos y también los animamos a que sigan estudiando. Ahora estamos formando otro grupo de promotoras para eso”.
En definitiva, de lo que se trata es de reconocer a los cartoneros y cartoneras como trabajadores esenciales, apoyar su labor y construir un sistema de reciclaje con justicia social. Se trata de tejer, una vez más, redes de solidaridad colectiva para enfrentar un panorama cruel que impacta con mayor fuerza en les más vulnerables.

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