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La sororidad no llegó a la ópera

En el medio de una oleada de denuncias de acoso y abuso contra el cantante Plácido Domingo, la estrella santotomesina Virginia Tola salió a defenderlo alegando "calumnias" y catalogando de "atroces actos" las declaraciones de las víctimas.  Cómo se entrelazan el mundo de la ópera, la violencia machista y los mitos detrás del movimiento #MeToo.

Foto: Tar.mx

Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, comienza con la violación de Giovanni a Donna Anna. A pesar de este hecho sigue siendo un galán.

En las Bodas de Fígaro, también de Mozart, el conde quiere el derecho de pernada sobre Susanna .

En Rigoletto, de Giusseppe Verdi, Gilda es "seducida" por el duque, ese que canta "la Donna e mobile", y aunque descubre que su diversión es conquistar mujeres vírgenes para ser el primero, ella decide dar la vida por él.

En Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, la protagonista tiene 15 años y le arreglan un matrimonio con Pinkerton, un militar yanqui. Cuando Pinkerton encuentra la esposa estadounidense adecuada, se lleva al hijo de Butterfly y ella se suicida.

En Carmen, de George Bizet, la protagonista es una tipa empoderada, pero eso tiene precio:  su amante, don José, no soporta verla con otro y la asesina.

Lucia di Lamermoore, de Gaetano Donizzetti, tiene como protagonistas a hombres guerreros y violentos, que ejercen su poder patriarcal sobre Lucía, hasta llevarla a la locura.

Dada esta tradición argumental, un afamado cantante que acosa mujeres con las que tiene una relación desigual de poder, podría encajar sin problemas en el escenario operístico. Plácido Domingo fue acusado por 10 mujeres (ocho cantantes, una periodista y una bailarina) por casos de acoso sexual que se remontan a la década de los 80 y se prolongan durante 30 años, a través de una investigación de la agencia de noticias Associated Press (AP).

Ocho testimonios son anónimos pero detallan el mismo tipo de metodología de acercamientos indebidos y coacciones laborales por parte del tenor. Las denuncias publicadas por AP sostienen que Domingo presionó a las víctimas para que mantuvieran relaciones sexuales con él a cambio de trabajos y dañó la carrera de quienes se negaron.

Patricia Wulf, una mezzosoprano que coincidió con el cantante a finales de los años 90 en la Ópera Nacional de Washington, hizo público su caso. Según sus palabras, sufrió el hostigamiento de Domingo durante años y al manifestar su negativa no trabajo más en en el teatro del cual el cantante era director artístico.

Se sumó también la periodista Karmele Merchante -del Huffington Post-, que en su nota "Plácido Domingo: el patriarcado protege a sus cachorros", relata una incómoda entrevista con Domingo en la que hubo acercamientos e invitaciones inapropiadas. Luego la llamó por teléfono a la madrugada para insistir con la invitación y le envió pasajes de avión y entradas. En el texto, Marchante ha arremetido contra los defensores de Plácido Domingo y ha insistido en que si no se denunciaron estas situaciones anteriormente es porque ahora "hemos denunciado lo que en los 80 no podíamos" y que "ya es hora de que el miedo cambie de orilla".

Mujeres machistas al rescate

Virginia Tola cantó su primer rol en una ópera a los 17 años. A los 18, se paró adelante del papa católico Juan Pablo II y le cantó el Ave María. Fue becada por el Instituto de Arte del Teatro Colón y ganó dos prestigiosos premios del mundo de la lírica: el Concurso Internacional de Canto Reina Sonja en Oslo, Noruega y Operalia (creado y organizado por el tenor Plácido Domingo).

Tola es, por lejos, una de las figuras argentinas más importantes del canto lírico. Esa misma Virginia Tola cantó el año pasado en galas para la fundación Conin (creada por Abel Albino, quien dijo en el Congreso que el HIV atravesaba la porcelana) y ahora defiende a Plácido Domingo describiendo al estado público de las denuncias como una "situación tan injusta y desagradable" para "arruinar la imagen de alguien sin medir las consecuencias de estos atroces actos" y que "ahora es demasiado fácil calumniar a una persona sin probar ningún hecho". La soprano manifiesta sentir "impotencia, dolor y tristeza" ante las acusaciones.

En la publicación la cantante expresa su "máximo apoyo" a Domingo, a quien describe como "ser extraordinario" y dice acreditar el "honor y nobleza de un ser humano con altísimos valores morales y éticos, que durante toda su vida ha sido un gran ejemplo en todas sus facetas" y que "sólo vino a ofrecer con su enorme bondad su luz al mundo entero", acompañado de los hashtags #Isupportplacidodomingo #StandByDomingo #placidodomingo.

La periodista Marchante lo analiza en su artículo: "para algunos de sus defensor@s todo son felonías inventadas por las feministas (...). Muchas han sido las plumas del sector periodístico que lo han elevado a los altares, negando todo y no investigando nada, una de las funciones principales de los periodistas". Al mismo tiempo afirma: "ellas, las supuestas víctimas (...) son una mentirosas, vampíricas de fama y hambre mediática". Con respecto a el cuestionamiento de por qué no hablaron antes, la periodista lo define como "el summum del cinismo social, moral y ético. Ellas todas a la hoguera y el tenor a los altares".

No denuncian, y cuando lo hacen, se las desacredita

Una de las investigaciones más completas sobre el acoso laboral es El acoso sexual a las mujeres en el ámbito laboral, elaborado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. El estudio, que se basó en 2007 entrevistas, dio como resultado que un 14% de mujeres sufre acoso sexual y de este porcentaje, sólo un 9 % lo perciben como tal.

A su vez el estudio llega a la conclusión que "a la trabajadora le resulta muy difícil poner nombre a lo que le está sucediendo, y tarda mucho en asumir que está siendo acosada sexualmente, no sólo por la gravedad objetiva del acoso, sino por la sensación de traición y abandono proveniente de una persona por la que le llegó a sentir afecto –y en ocasiones incluso admiración-".

Un dato a destacar es la baja confianza que se tiene en la estructura empresarial como elemento de protección ante el acoso. De hecho, "ninguna de las mujeres que han vivido en el último año alguna situación de acoso sexual en su trabajo se lo ha comentado a su superior jerárquico", detalla el estudio.

A su vez, tan sólo el 1,6% de las mujeres acosadas acuden a algún organismo institucional para exponer lo ocurrido y "las políticas de actuación en torno a las víctimas resultan insuficientes".

Estos números toman sentido con las consecuencias que desató la investigación de AP. Si bien la Ópera de Los Ángeles anunció una investigación del caso Domingo y dos importantes salas estadounidenses anularon sus presentaciones, en su casa el tenor sigue pisando fuerte. El Teatro Real de España sacó un comunicado en su apoyo, la Ópera de Valencia anunció que mantenía por el momento sus participaciones y hasta el ministro de cultura de España se pronunció a favor del cantante.

¿Qué esperás para creer?

En un contexto atravesado históricamente por la misoginia, como es el mundo de la ópera, el mensaje de descreimiento a las víctimas y apoyo al acusado tienen un peso simbólico importantísimo.

Ante la pregunta de qué tiene que pasar para que tanto los y las referentes como las instituciones de la ópera tomen posición ante un caso de acoso sexual o violencia machista, la respuesta por ahora parece ser: una sentencia judicial. Diez denuncias, por el momento, no son suficientes para que alguien se expida sobre el asunto con empatía o al menos cierto grado de responsabilidad social. Las palabras de las mujeres aún no tienen peso, en la ópera como en la vida, siempre están sospechadas.

 

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